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martes, 20 de abril de 2010

Deporte ante la adversidad

Carlos Fresneda, Puerto Príncipe
Visten como el Atlético de Madrid, pero tienen el corazón 'partío' entre el Real Madrid y el Barcelona. Ganaron la liguilla local de fútbol en el 2005, pero su terreno de juego lo ocupan provisionalmente más de 1.200 supervivientes del terremoto. El campo de los Full Technics, en el parque Antoin Izmery de Puerto Príncipe, es ahora un mar de tiendas azules para los que se quedaron sin techo.
Pero el espíritu imcombustible del equipo pervive en el campamento. Henry Acliche, que antes jugaba de portero, es ahora el administrador. Carlo Clervil, delantero, vela por la seguridad. El capitán, Jimmy Louis, se dedica a la educación de los niños. Wisly Frederic, lateral, coordina las tareas de limpieza. Y Tanis Pierre Michel, el entrenador, es ni más ni menos que el 'alcalde' de la ciudad-tienda.
"Le voy a dar un consejo a Florentino si quiere acabar con el reinado del Barça", advierte Tanis. "¡Que compre la selección entera de Brasil!".
Sin necesidad de fichajes millonarios, Tanis y sus chicos han logrado el triunfo por goleada en la temporada del 2010. El terremoto quebró sus sueños, pero a cambio han ganado el Mundial del servicio comunitario. El suyo es un deportivo ejemplo de la asombrosa capacidad de los haitianos para la autogestión, en medio de la devastación absoluta.
En el campamento de los Full Technics, uno tiene la sensación de jugar siempre en casa. Los niños corretean felices en la cancha de baloncesto, ajenos a las penurias del día a día. Los adultos regresan a la caída de la tarde con el consuelo de tener al menos agua filtrada y potable. Las tiendas están elevadas sobre soportes de madera o cemento para evitar las riadas y el barro durante las lluvias. Hasta en la tienda de los heridos y amputados se respira un aire de relativo alivio.
"Tengo 13 años y quiero volver pronto a la escuela", confiesa la pequeña Reginette Cinelien, con su prótesis recién estrenada. Perdió una pierna en el terremoto; murieron su padre y su hermano. Su madre, también lisiada, prefiere no hablar. La sonrisa inocente de la niña, como en tantos haitianos, oculta a duras penas el drama.
Master acelerado de 'gestión ante la adversidad'
"Procuramos que a la gente no le falte de nada", asegura Henry, el portero/administrador, que tuvo la suerte de no perder ningún familiar cercano. Su negocio (un café con Internet) quedó destruido en el seísmo, y ahora ambiciona estudiar idiomas y contabilidad. Mientras tanto, completa un master acelerado de "gestión ante la adversidad" en el campamento.
"Intentamos ayudar a las familias que subsisten a duras penas vendiendo en la calle: la vida es muy dura en las calles de Puerto Príncipe y muchos acaban el día sin nada que llevarse a la boca. A los heridos los vamos a trasladar en centro de día que hemos construido con bambú. Esperamos que la escuela entre pronto en funcionamiento. No sabemos el tiempo que estaremos aquí, pero nos quedan muchas cosas por hacer".
La hermana Mary Finnick, que lleva la Casa de la Hospitalidad en un edificio aledaño al parque, arrima el hombro y canaliza las donaciones. "Toda la ayuda que nos llega es poca", admite Henry. "Y vamos a ser sinceros: nos gustaría que un equipo español nos financiara la compra de balones y camisetas. Nos va a hacer falta también dinero para acondicionar el campo, cuando levantemos el campamento".
A Jimmy, 26 años, el capitán/profesor, le encantaría que ese equipo fuera el Real Madrid de Ronaldo, aunque le estaría muy agradecdio a Messi y compañía o, llegado el caso, al Atlético de Forlán, por la afinidad de colores con los colchoneros... "Tenemos un generación de grandes promesas, gestándose aquí en el campamento. Queremos volver a ganar la liga en cuanto volvamos a la normalidad".
Carlo, 27 años, delantero/vigilante, quiere estudiar Informática y mejorar su inglés. Y aunque le tienta el sueño americano, prefiere seguir marcando goles en casa, donde le aprecian y le necesitan: "El terremoto ha destruido lo poco que teníamos, pero nos toca sobreponernos al dolor. El futuro de Haití está en nuestras propias manos; ahora nos hace falta el coraje y la determinación del delantero ante el gol".
http://www.elmundo.es/america/2010/04/21/noticias/1271815171.html