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viernes, 16 de abril de 2010

Planes de prevención: ¿Se puede reducir el impacto de terremotos como el de Haití?

Miembros de la población local son esenciales para organizar la situación. ELMUNDO.es
• Es esencial fomentar el espíritu de colaboración entre los ciudadanos
• Se debe hacer una labor de acompañamiento e insertarse en la estructura local
• Hay que idear soluciones con los recursos disponibles y respetar lo autóctono
• Las escuelas son el germen de los planes preventivos para los desastre
Alejandra Rodríguez, Madrid


viernes 16/04/2010
Han pasado tres meses desde que la tierra se abriera bajo los pies de los haitianos y engullera infraestructuras, viviendas, carreteras y la vida de más de 300.000 personas. Ha llegado el momento de hacer balance, de hacerse preguntas y de pensar soluciones útiles de cara al futuro.
Eso es precisamente lo que van a hacer a lo largo de los próximos días los directores de programas de Ayuda en Acción en varios países de América Latina. A partir de mañana y a lo largo de varias jornadas, los representantes de Colombia, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Bolivia recorrerán varias capitales españolas para rendir cuentas a los socios y para explicar qué hacen en sus programas dela ONG.

Seguridad alimentaria, salud e higiene, iniciativas para la reconstrucción del país caribeño... y fundamentalmente, qué lecciones se han extraido de la tragedia haitiana aplicables en los años venideros para poder mitigar el impacto que supone un seísmo de esta magnitud; aquí y en otros lugares.


Entramado local
Hay que insertarse en la estructura gubernamental para conocer el terreno
Cuando un desastre de las dimensiones del terremoto de Haití sacude las emociones de todos los habitantes del planeta, casi es inevitable pensar en que lo lógico es que un organismo supranacional, similar a la ONU, asuma el mando, desembarque allí con toneladas de suministros y se haga cargo de la situación en unas pocas horas.
Sin embargo, la realidad de cada país desbarata esta quimera inmediatamente. No hay más que ver las dificultades que tuvieron los marines estadounidenses para restablecer las comunicaciones, para desalojar un aeropuerto abarrotado de periodistas o para hacer llegar el agua o los alimentos a lugares escarpados con unos gigantescos camiones que no cabían por los angostos caminos.
No todo es tan 'sencillo' y no todo es cuestión de dinero. Indudablemente, cuanto más precaria sea la situación de una país, más desgarradoras serán las consecuencias. Basta comparar los seísmos de Haití y de Chile. Sin embargo, el reto es hacer prevención en lugares que sobreviven con apenas un dolar al día por cada habitante. Pero se puede hacer.


Hay que sensibilizar a la población de que prevenir les ayudará a paliar el desastre
"En Ayuda en Acción hacemos una labor de acompañamiento a las comunidades para gestionar los métodos preventivos. Es imprescindible conocer el terreno para saber qué hay que hacer y qué es lo que dará resultado. Nuestras actuaciones están enmarcadas en los sistemas gubernamentales para operar antes, durante y después de la emergencia", relata Sandra Dobelis, directora del programa nacional de ayuda en Nicaragua desde 2008.
Este país, situado en una franja de gran actividad sísmica (está justo en el centro del istmo centroamericano) puede servir de espejo para Haití. La experiencia acumulada tras la devastación provocada por el huracán Mitch en 1998 les autoriza a hablar con propiedad sobre este tema.
"Hay que insertarse en el sistema, intercambiar información con las autoridades y líderes locales para actuar rápidamente cuando se produzca la emergencia. No podremos evitar que se produzca, por ejemplo, un terremoto, pero sí establecer de antemano cuáles han de ser las prioridades, dónde almacenar la ayuda, cómo evacuar a la población, qué individuos son más vulnerables, etcétera. Si esto se hace de antemano y se protocoliza desde los centros sanitarios locales, ayuntamientos, escuelas e iglesias de la zona tenemos mucho ganado", advierte la especialista.


El papel esencial de la población
Otra de las tareas más básicas es sensibilizar a la población desde la escuela de que la prevención reduce las consecuencias de una emergencia. "Ayuda en Acción tiene guías para maestros adaptadas a la realidad multicultural de cada lugar, de manera que todos los niños saben qué hacer y por qué ruta escapar y con qué brigada de evacuación irse", resume Dobelis.
Asimismo, personalidades destacadas de las comunidades actúan de enlaces para establecer redes de comunicación con 'walkie-talkies' (en previsión de que otros métodos no funcionen) y toda la población colabora en la elaboración de mapas que sirven para ubicar los lugares de referencia (refugios, puntos de encuentro, centros sanitarios...) en caso de desastre.


Integrar a los ciudadanos en las tareas acelera la recuperación del país
"Toda esta información se recoge, se transforma en protocolos y se divulga", enumera la especialista que recalca que "no se puede sustituir al Estado. A veces, con la mejor intención hacemos más mal que bien, así que hay que trabajar previamente para mejorar la coordinación y poder actuar rápidamente dado el caso".
Por eso precisamente hay que tomar el nivel local como referencia. Hay que conocer el terreno, adecuarse al nivel de desarrollo y llevar a cabo los planes con los recursos disponibles. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo ayudar en un país pobre que en uno medianamente desarrollado.


Y después... ¿qué?
Una vez que llega la hora de la reflexión Ayuda en Acción trata de contribuir a lo que los especialistas denominan "reconstruir para mejorar". Uno de los primeros pilares es estimular la conciencia ciudadana y capacitar y formar a los individuos para que asuman que, además de derechos, tienen una serie de compromisos con la localidad en la que viven.


Recoger, protocolizar y divulgar la información; medidas preventivas clave
"Tenemos que ser conscientes de que formamos parte de un sistema que no tiene nada que ver con lo político y que debemos contribuir a que marche bien. fomentar el sentimiento de autogestión en la recuperación y del importante papel que cada cual puede jugar en el desarrollo tiene un beneficio a largo plazo incalculable", explica la directora de Nicaragua.
Y cuenta un ejemplo. Cuando el Mitch arrancó de cuajo buena parte de los árboles de los bosques nicaragüenses los ciudadanos decidieron emplear la madera que, teóricamente no hubiera servido para nada, en la construcción de casas. Éstas resultaban mejores y más duraderas que los barracones prefabricados. Esto ahorraba recursos que se destinaron a otros fines y sirvió para que todo el mundo se sintiera partícipe de la recuperación.
"Es importante pensar en todo esto porque el trabajo previo ayuda a sobreponerse a este tipo de tragedias mucho antes y de mejor manera", concluye la experta.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/04/16/solidaridad/1271409391.html