- Dice que 'lo primordial no son las elecciones, sino comer cada día'
- 'Duvalier tiene derecho a volver y, si ha robado, que responda'
- La organización asegura que 'el país no pierde la esperanza'
- 'Dios, que es Padre, no olvida a sus hijos de Haití'
- Acusan al Gobierno de 'débil, irresponsable y sin credibilidad'
- Cáritas española ha invertido 7,5 millones de euros desde el terremoto
José Manuel Vidal, Madrid
"Haití pasa hambre y miseria, pero gracias a la solidaridad internacional y a la ayuda de Dios ha decidido vivir". Lo dicen dos de las personas haitianas que más y mejor conocen la tragedia de su país a pie de obra. Serge Chadic y Patrick Aris, director y subdirector de Caritas Haití, respectivamente, están de paso por Madrid, para agradecer la "generosidad de los españoles". Por su boca, la Iglesia haitiana se muestra partidaria de que sea el pueblo el que decida sobre su destino. Tanto en la reconstrucción como en el reciente episodio del regreso del ex dictador Jean-Claude Duvalier. "La Constitución le protege y, si ha robado, que responda ante los jueces", dicen los máximos dirigentes de la institución caritativa eclesial.
La vuelta de 'Baby Doc', el temible ex dictador haitiano, les ha pillado por sorpresa. Aun así, los dos sacerdotes dirigentes de Cáritas Haití defienden su derecho a regresar. "Según la Constitución, todo haitiano tiene derecho a vivir en su país. Eso sí, si Duvalier ha robado, tendrá que responder ante la Justicia haitiana", explica el padre Aris.
El padre Chadic añade que posiblemente "el actual Gobierno haitiano quiso utilizar el regreso de Duvalier en una clara maniobra de distracción política". Porque, además, el director de Cáritas de Haití reconoce que "dada la debilidad de la Justicia haitiana, no sabemos si va a sentarse ante ella y responder por el dinero que ha robado". Aun así, a su juicio, "es bueno que regrese al país, para confirmar el funcionamiento democrático de las instituciones".
Un pueblo que quiere vivir
Los dirigentes de Cáritas no quieren convertir, de entrada, a Duvalier en chivo expiatorio ni que sirva de pantalla al actual Gobierno. Un Gobierno al que acusan de ser "débil, irresponsable" y de "no tener credibilidad". Y, como ejemplo de ello, aducen el que las autoridades se empeñaron en convocar elecciones, cuando "lo primordial, ahora mismo, no es votar ni celebrar elecciones, sino comer y sobrevivir a diario". Por eso, piden que no se sostenga a este Gobierno que "va en contra de su propio pueblo".
Los directivos de Cáritas Haití aseguran que, a pesar de la ineficacia y la corrupción de sus políticos, el "pueblo haitiano quiere sobrevivir" y, además, "quiere que se le respete". Y que la comunidad internacional no decida en su nombre y tenga en cuenta también la agenda de la gente del país.
De ahí que critiquen las imposiciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), que "viene a predicar democracia y elecciones, cuando el pueblo lo que necesita es poder vivir. Las elecciones pueden venir después, pero la comunidad internacional y el Gobierno las imponen ahora", explica el padre Aris.
Erradicar los tópicos y la desinformación
Los sacerdotes responsables de Cáritas quieren también despejar tópicos que suelen repetir los medios de comunicación. Por ejemplo, niegan que en el país reine la violencia. "No hay clima de violencia en Haití. Lo que hay es gente que está pasando mucha necesidad y, si el Gobierno no la deja vivir, tiene que salir a la calle a gritarlo. No hay violencia sino reacción contra una situación inaceptable", explican.
Tampoco es verdad, según los dirigentes de Cáritas, que, como dicen muchos, "un año después del terremoto no se haya hecho nada en Haití. Eso no es cierto. Se hizo mucho, pero la miseria es tanta que todavía queda mucho por hacer y parece como si no se hubiese hecho nada".
Y es que, como dice el subdirector de Cáritas Haití, "está claro que en Haití hay mucha corrupción, pero también hay personas serias" que quieren salir adelante y sacar a su país de la miseria.
Y eso que, en estos momentos, según los datos de Cáritas, "el 50% de la población vive en la miseria y pasa hambre", además de o disponer de ninguno de los servicios básicos mínimos.
Solidaridad y esperanza
Los directivos de Cáritas Haití se niegan a verlo todo negro, a pesar de los pesares. "Nuestro pueblo quiere vivir y salir adelante”. Porque, además, "no hemos perdido la esperanza, hay futuro para nosotros y la luz puede regresar a nuestro país".
A eso contribuye, desde siempre y ahora más que nunca, la Iglesia católica. La única con presencia en todo el país. Y la única que está haciendo realmente una labor de suplencia del Estado. "El sacerdote en los lugares más apartados es lo único que les queda a la gente y hace de médico, de maestros y de guía espiritual", explican.
Para que la iglesia pueda seguir acompañando a su pueblo, los curas responsables de Caritas solicitan que continúe la solidaridad internacional. "Necesitamos que ayuden a nuestro pueblo a levantarse con su solidaridad y con la mano de Dios".
Porque el pueblo sigue confiando en el Altísimo. "Dios Padre no olvida a sus hijos de Haití y nos pide a nosotros que cuidemos de nuestros hermanos más pobres que no tienen que comer".
Y, por supuesto, se muestran agradecidos al "pueblo español, por su enorme generosidad", al tiempo que solicitan que les sigamos ayudando a "hacer un Haití mejor". Por eso, tanto los directivos de Cáritas de Haití como de España imploran que "su dramática situación no vuelva a caer en el olvido". Haití en el corazón siempre.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/18/solidaridad/1295362495.html
Abrimos este espacio en 2007 cuando en Haití se hablaba también español debido a la presencia de los soldados latinos de la MINUSTAH. Una ventanilla de expresión hispánica para verse mejor . Después del 2010, el mundo hispano se ha acercado bastante a Haití. Sirvio para darse cuenta del distanciamiento de sus vecinos de culturas hispanas casi todas. Esta sigue abierta para recibir todos aquellos que quieran entender y ayudar a esta nación patrimonio de la humanidad.
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domingo, 23 de enero de 2011
Cáritas pide que se escuche al pueblo haitiano antes de actuar
"Necesita aliados para luchar", dice su director en el país EL PAÍS - Bilbao - 22/01/2011
El director general de Cáritas Haití, Serge Chadic, pidió ayer ayuda para el pueblo haitiano, "que lucha por vivir y necesita aliados para avanzar en esa lucha por la vida". Al cumplirse un año del terremoto que causó más de 300.000 víctimas mortales, Chadic defendió ayer en Bilbao que cualquier intervención humanitaria "pasa por escuchar, en primer lugar, cuáles son las auténticas necesidades del pueblo haitiano". "Hay una diferencia entre lo que quieren los haitianos", explicó, "y lo que el Gobierno está en disposición de hacer" y "entre la agenda de la comunidad internacional para Haití y la propia agenda del Gobierno haitiano y las prioridades del pueblo de Haití".
"La democracia no sólo consiste en votar, sino en tener una vida digna"
El máximo responsable de la Cáritas Haitiana agradeció las aportaciones que sumaron más de 28 millones de euros en la campaña de Cáritas Española a favor de Haití. Los donativos recaudados en Vizcaya llegaron al millón de euros. Chadic destacó que antes del terremoto el 50% de la población haitiana sufría desnutrición y carecía de servicios sociales básicos e infraestructuras. "Cuando se dice que no se ha hecho nada por las víctimas del terreno en este último año, conviene recordar cuál era la situación del pueblo haitiano antes del terremoto", afirmó. En esa situación, añadió, radica "la dificultad que tiene Haití de mostrar su verdadero rostro al resto del mundo y de lograr el respeto que necesita para vivir". Durante 2010 Cáritas Española ejecutó 7,4 millones de euros en programas de ayuda para Haití de los que se han beneficiado directamente 367.000 damnificados. Para 2011 está previsto que destine a los proyectos de reconstrucción de la red Cáritas en Haití otros 11 millones más.
Cáritas ha asumido en Haití competencias de un Estado casi inexistente y ha puesto en marcha programas de seguridad alimentaria y asistencia sanitaria. Uno de sus principales objetivos es fortalecer su estructura en las distintas diócesis haitianas para que puedan convertirse en centros de capacitación de las comunidades en el terreno educativo o agrícola, de forma que se garantice la subsistencia alimentaria. "No podemos olvidar que la democracia en nuestro país no sólo consiste en poder votar, sino también en tener garantizados los derechos humanos básicos y gozar de la capacidad de una vida digna", insistió Chadic.
http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/Caritas/pide/escuche/pueblo/haitiano/actuar/elpepuespvas/20110122elpvas_9/Tes
El director general de Cáritas Haití, Serge Chadic, pidió ayer ayuda para el pueblo haitiano, "que lucha por vivir y necesita aliados para avanzar en esa lucha por la vida". Al cumplirse un año del terremoto que causó más de 300.000 víctimas mortales, Chadic defendió ayer en Bilbao que cualquier intervención humanitaria "pasa por escuchar, en primer lugar, cuáles son las auténticas necesidades del pueblo haitiano". "Hay una diferencia entre lo que quieren los haitianos", explicó, "y lo que el Gobierno está en disposición de hacer" y "entre la agenda de la comunidad internacional para Haití y la propia agenda del Gobierno haitiano y las prioridades del pueblo de Haití".
"La democracia no sólo consiste en votar, sino en tener una vida digna"
El máximo responsable de la Cáritas Haitiana agradeció las aportaciones que sumaron más de 28 millones de euros en la campaña de Cáritas Española a favor de Haití. Los donativos recaudados en Vizcaya llegaron al millón de euros. Chadic destacó que antes del terremoto el 50% de la población haitiana sufría desnutrición y carecía de servicios sociales básicos e infraestructuras. "Cuando se dice que no se ha hecho nada por las víctimas del terreno en este último año, conviene recordar cuál era la situación del pueblo haitiano antes del terremoto", afirmó. En esa situación, añadió, radica "la dificultad que tiene Haití de mostrar su verdadero rostro al resto del mundo y de lograr el respeto que necesita para vivir". Durante 2010 Cáritas Española ejecutó 7,4 millones de euros en programas de ayuda para Haití de los que se han beneficiado directamente 367.000 damnificados. Para 2011 está previsto que destine a los proyectos de reconstrucción de la red Cáritas en Haití otros 11 millones más.
Cáritas ha asumido en Haití competencias de un Estado casi inexistente y ha puesto en marcha programas de seguridad alimentaria y asistencia sanitaria. Uno de sus principales objetivos es fortalecer su estructura en las distintas diócesis haitianas para que puedan convertirse en centros de capacitación de las comunidades en el terreno educativo o agrícola, de forma que se garantice la subsistencia alimentaria. "No podemos olvidar que la democracia en nuestro país no sólo consiste en poder votar, sino también en tener garantizados los derechos humanos básicos y gozar de la capacidad de una vida digna", insistió Chadic.
http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/Caritas/pide/escuche/pueblo/haitiano/actuar/elpepuespvas/20110122elpvas_9/Tes
lunes, 17 de enero de 2011
Haití, del terremoto al cólera... Crónica del fracaso de la reconstrucción
Sophie Perchellet
CADTM
Traducido para Rebelión por Caty R.
Fue hace un año. Un terrible terremoto de 7 grados golpeó violentamente a la población haitiana. Las víctimas se contaron por centenares de miles mientras más de un millón de personas de repente se encontraron en la calle. Sus casas, sus hogares, sólo parecían entonces montones de escombros. A pesar del impulso de generosidad y solidaridad internacional que siguió al anuncio de la catástrofe, las promesas de ayer hoy están muy lejos de su cumplimiento.
«Pequeña competición entre amigos»
La importante mediatización y la conmoción que produjo la catástrofe más allá de las fronteras haitianas permitieron, en los días siguientes al 12 de enero, una relativa asistencia internacional en materia de ayuda urgente. Entonces los Estados se empujaban unos a otros para «estar junto» a los haitianos en «este período difícil» (1). Expresando uno por uno su «profunda emoción» (2), en los días siguientes al seísmo se lanzaron a una carrera de auxilio. El asunto de la reconstrucción de Haití ofrecía numerosas oportunidades a los «países amigos». Aunque algunos presentaron en primer lugar «sus relaciones históricas» -por otra parte basadas en la colonización, la explotación y la ocupación militar- para legitimar su denominado «apoyo», otros países, como Cuba o Venezuela, adoptaron una actitud diferente. Según Sony Esteus, director ejecutivo de la Sociedad de Animación y comunicación Social (SAKS), «la gran diferencia es que la cooperación se hace respetando los derechos, y sobre todo la dignidad del pueblo haitiano» (3), en el caso de Venezuela y Cuba. Los apoyos económicos se multiplican mientras la miseria de la población, vendida por todo el mundo, se convierte en una auténtica fuente de ingresos. Así, se prometieron miles de millones de dólares, pero la población haitiana no ha visto ningún resultado.
Esas trágicas circunstancias deberían haber reforzado el papel del Estado. Pero ocurrió lo contrario. En vez de ubicarse en el centro de la gestión de la ayuda humanitaria y de la recuperación de las actividades diarias, sin olvidar la elaboración y definición de políticas públicas para favorecer a los pobres, el Estado y sus instituciones son más débiles que nunca. La comunidad internacional se apoderó del proceso de reconstrucción y los actores diversos, además de los intereses, impiden cualquier avance constructivo. Así, todos los planes de reconstrucción están orientados casi exclusivamente a la promoción de la ayuda exterior, la inversión extranjera y el libre comercio. Cada Estado apoya los intereses de sus empresas y agencias mientras las organizaciones internacionales se erigen en interlocutores privilegiados creando la unión entre el Estado haitiano y los intereses privados extranjeros.
¡De la urgencia a la materialización hay más de un paso!
Aunque se han materializado algunos proyectos interesantes, es obvio que se ha hecho muy poco. La Comisión Provisional para la Reconstrucción de Haití (CIRH), creada para gestionar los fondos y aprobar los proyectos que serán financiados por esos mismos fondos, había aprobado 74 proyectos a 17 de diciembre de 2010 por un montante total de 1.600 millones de dólares. Recientemente se aprobó un proyecto de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un montante de 174 millones de dólares para la creación de un parque industrial de 150 hectáreas en la región norte del país (4). Ese parque será explotado por una empresa de gestión privada. Este ejemplo demuestra que las prioridades están claramente definidas: los intereses de las empresas priman sobre los de los haitianos.
Sin embargo las huellas del seísmo continúan visibles por todos los lugares de la capital por los que pasamos. Toneladas de escombros siguen formando parte del paisaje de Puerto Príncipe. Sólo se ha eliminado un pequeño porcentaje que no ha mejorado en nada la vida diaria de los haitianos. Los campamentos improvisados siguen extendiéndose por las calles y la solución al problema del realojamiento de la población no ha avanzado ni un ápice. Las condiciones de vida en dichos campamentos son absolutamente desastrosas y dejan totalmente de lado los derechos humanos. No hay agua ni electricidad. En lo que se refiere al sector económico, éste se halla en punto muerto. La tasa de desempleo permanece endémica y llega casi al 80% de la población. Por otra parte, las mujeres sufren más que los hombres las lamentables condiciones sanitarias. Numerosas incertidumbres persisten con respecto al futuro de esos hombres y mujeres que luchan todos los días contra las consecuencias todavía presentes del seísmo
Pasar de la incertidumbre a la acción: otro Haití es posible
Los haitianos son los grandes ausentes del proceso de reconstrucción (5). Saben que desgraciadamente el proceso electoral en curso no ofrece alternativas concretas. Totalmente excluidos de las consultas y debates, los movimientos sociales se organizan sin embargo para expresar sus ideas. Las recientes revueltas dirigidas contra la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) no son únicamente una expresión de malestar debido al cólera. Porque los haitianos no esperaron a la difusión de la enfermedad para exigir la salida de dicha Misión, ya que los militares y policías que componen los contingentes son culpables de muchos abusos y actos de violencia. Más bien reflejan la desesperación de los haitianos contra las organizaciones extranjeras en general, y la MINUSTAH en particular, a las que consideran correas de transmisión del imperialismo de los llamados países «amigos». El Banco Mundial y el FMI también son muy impopulares. En efecto, estos últimos ven en la inestabilidad producida por el seísmo una oportunidad para profundizar el establecimiento de políticas neoliberales e impopulares.
En conclusión, un año después de la catástrofe, la vida diaria de los haitianos sigue siendo precaria. La situación, lejos de mejorar, ha empeorado tras la aparición del cólera. La injerencia externa neutraliza la posibilidad de romper con los viejos esquemas neoliberales sobre los cuales está erigido el desarrollo de Haití. Sin embargo, no se trata de reconstruir Haití, sino de construir otro Haití basado en la satisfacción de las necesidades básicas.
(1) http://www.america.gov/st/develop-french/2010/January/20100113153202esnamfuak8.532351e-02.html?CP.rss=true
(2) http://www.lepoint.fr/actualites-monde/2010-01-13/catastrophe-haiti-sarkozy-fait-part-de-sa-profonde-emotion/924/0/412940
(3) Declaraciones recogidas por la autora.
(4) http://www.cirh.ht/sites/ihrc/fr/News%20and%20Events/News/Pages/ApprovedProjects.aspx
(5) Para más información sobre la reconstrucción, véase especialmente Haïti: entre colonisation, dette et domination. Deux siècles de lutte pour la liberté, CADTM-PAPDA, 2010, www.cadtm.org
Fuente: http://www.cadtm.org/Haiti-du-seisme-au-cholera
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120522
CADTM
Traducido para Rebelión por Caty R.
Fue hace un año. Un terrible terremoto de 7 grados golpeó violentamente a la población haitiana. Las víctimas se contaron por centenares de miles mientras más de un millón de personas de repente se encontraron en la calle. Sus casas, sus hogares, sólo parecían entonces montones de escombros. A pesar del impulso de generosidad y solidaridad internacional que siguió al anuncio de la catástrofe, las promesas de ayer hoy están muy lejos de su cumplimiento.
«Pequeña competición entre amigos»
La importante mediatización y la conmoción que produjo la catástrofe más allá de las fronteras haitianas permitieron, en los días siguientes al 12 de enero, una relativa asistencia internacional en materia de ayuda urgente. Entonces los Estados se empujaban unos a otros para «estar junto» a los haitianos en «este período difícil» (1). Expresando uno por uno su «profunda emoción» (2), en los días siguientes al seísmo se lanzaron a una carrera de auxilio. El asunto de la reconstrucción de Haití ofrecía numerosas oportunidades a los «países amigos». Aunque algunos presentaron en primer lugar «sus relaciones históricas» -por otra parte basadas en la colonización, la explotación y la ocupación militar- para legitimar su denominado «apoyo», otros países, como Cuba o Venezuela, adoptaron una actitud diferente. Según Sony Esteus, director ejecutivo de la Sociedad de Animación y comunicación Social (SAKS), «la gran diferencia es que la cooperación se hace respetando los derechos, y sobre todo la dignidad del pueblo haitiano» (3), en el caso de Venezuela y Cuba. Los apoyos económicos se multiplican mientras la miseria de la población, vendida por todo el mundo, se convierte en una auténtica fuente de ingresos. Así, se prometieron miles de millones de dólares, pero la población haitiana no ha visto ningún resultado.
Esas trágicas circunstancias deberían haber reforzado el papel del Estado. Pero ocurrió lo contrario. En vez de ubicarse en el centro de la gestión de la ayuda humanitaria y de la recuperación de las actividades diarias, sin olvidar la elaboración y definición de políticas públicas para favorecer a los pobres, el Estado y sus instituciones son más débiles que nunca. La comunidad internacional se apoderó del proceso de reconstrucción y los actores diversos, además de los intereses, impiden cualquier avance constructivo. Así, todos los planes de reconstrucción están orientados casi exclusivamente a la promoción de la ayuda exterior, la inversión extranjera y el libre comercio. Cada Estado apoya los intereses de sus empresas y agencias mientras las organizaciones internacionales se erigen en interlocutores privilegiados creando la unión entre el Estado haitiano y los intereses privados extranjeros.
¡De la urgencia a la materialización hay más de un paso!
Aunque se han materializado algunos proyectos interesantes, es obvio que se ha hecho muy poco. La Comisión Provisional para la Reconstrucción de Haití (CIRH), creada para gestionar los fondos y aprobar los proyectos que serán financiados por esos mismos fondos, había aprobado 74 proyectos a 17 de diciembre de 2010 por un montante total de 1.600 millones de dólares. Recientemente se aprobó un proyecto de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un montante de 174 millones de dólares para la creación de un parque industrial de 150 hectáreas en la región norte del país (4). Ese parque será explotado por una empresa de gestión privada. Este ejemplo demuestra que las prioridades están claramente definidas: los intereses de las empresas priman sobre los de los haitianos.
Sin embargo las huellas del seísmo continúan visibles por todos los lugares de la capital por los que pasamos. Toneladas de escombros siguen formando parte del paisaje de Puerto Príncipe. Sólo se ha eliminado un pequeño porcentaje que no ha mejorado en nada la vida diaria de los haitianos. Los campamentos improvisados siguen extendiéndose por las calles y la solución al problema del realojamiento de la población no ha avanzado ni un ápice. Las condiciones de vida en dichos campamentos son absolutamente desastrosas y dejan totalmente de lado los derechos humanos. No hay agua ni electricidad. En lo que se refiere al sector económico, éste se halla en punto muerto. La tasa de desempleo permanece endémica y llega casi al 80% de la población. Por otra parte, las mujeres sufren más que los hombres las lamentables condiciones sanitarias. Numerosas incertidumbres persisten con respecto al futuro de esos hombres y mujeres que luchan todos los días contra las consecuencias todavía presentes del seísmo
Pasar de la incertidumbre a la acción: otro Haití es posible
Los haitianos son los grandes ausentes del proceso de reconstrucción (5). Saben que desgraciadamente el proceso electoral en curso no ofrece alternativas concretas. Totalmente excluidos de las consultas y debates, los movimientos sociales se organizan sin embargo para expresar sus ideas. Las recientes revueltas dirigidas contra la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) no son únicamente una expresión de malestar debido al cólera. Porque los haitianos no esperaron a la difusión de la enfermedad para exigir la salida de dicha Misión, ya que los militares y policías que componen los contingentes son culpables de muchos abusos y actos de violencia. Más bien reflejan la desesperación de los haitianos contra las organizaciones extranjeras en general, y la MINUSTAH en particular, a las que consideran correas de transmisión del imperialismo de los llamados países «amigos». El Banco Mundial y el FMI también son muy impopulares. En efecto, estos últimos ven en la inestabilidad producida por el seísmo una oportunidad para profundizar el establecimiento de políticas neoliberales e impopulares.
En conclusión, un año después de la catástrofe, la vida diaria de los haitianos sigue siendo precaria. La situación, lejos de mejorar, ha empeorado tras la aparición del cólera. La injerencia externa neutraliza la posibilidad de romper con los viejos esquemas neoliberales sobre los cuales está erigido el desarrollo de Haití. Sin embargo, no se trata de reconstruir Haití, sino de construir otro Haití basado en la satisfacción de las necesidades básicas.
(1) http://www.america.gov/st/develop-french/2010/January/20100113153202esnamfuak8.532351e-02.html?CP.rss=true
(2) http://www.lepoint.fr/actualites-monde/2010-01-13/catastrophe-haiti-sarkozy-fait-part-de-sa-profonde-emotion/924/0/412940
(3) Declaraciones recogidas por la autora.
(4) http://www.cirh.ht/sites/ihrc/fr/News%20and%20Events/News/Pages/ApprovedProjects.aspx
(5) Para más información sobre la reconstrucción, véase especialmente Haïti: entre colonisation, dette et domination. Deux siècles de lutte pour la liberté, CADTM-PAPDA, 2010, www.cadtm.org
Fuente: http://www.cadtm.org/Haiti-du-seisme-au-cholera
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120522
sábado, 15 de enero de 2011
Ya han muerto más de 3.500 haitianos por la epidemia detectada hace tres meses
LUIS DE VEGA / ENVIADO ESPECIAL A HAITÍ Día 14/01/2011 - 17.31h
Hacía un siglo que no había rastro del cólera en Haití cuando el pasado 19 de octubre saltaron todas las alarmas por un brote en el interior del país. Tres meses después, han muerto más de 3.500 personas y hay más de 150.000 afectados.
"El cólera se quedará de manera endémica y seguirá habiendo brotes. Ha venido para quedarse, estamos seguros", afirma Francisco Otero, jefe de la misión española de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el país caribeño.
«Algunos pacientes llaman a casa y piden que no digan a nadie que tienen la enfermedad»
La epidemia sigue avanzando y se ha extendido ya por casi todo el país aunque en la capital y alrededores, donde vive casi la mitad de los diez millones de haitianos, su expansión se ha estabilizado.
La preocupación nace ahora sin embargo de la estigmatización. "Algunos guardan en secreto la enfermedad porque tienen miedo al rechazo", explica Marta Cazorla, coordinadora del centro de atención que MSF en la calle Bicentenaire de Puerto Príncipe.
"Hay miedo a decir que se tiene el cólera porque se relaciona con la pobreza y la vida en los campamentos (de desplazados por el terremoto d 2010)", explica la doctora haitiana María Edwidge. "Algunos pacientes llaman por teléfono a sus casas desde aquí y advierten de que no digan a nadie que tienen la enfermedad".
Vida en uno de los campamentos
En el centro recuerdan las semanas pasadas como las peores. Estos días tienen unos 80 enfermos, unas tres veces menos de los que llegaron a tener en el pico más alto de la epidemia.
Al acceder al lugar por una puerta de chapa ondulada un operario rocía las suelas del calzado del visitante con cloro para reducir la posibilidad de contagio. Por esa misma puerta van entrando las camillas con los enfermos, que son observados y clasificados como A (menos grave), B o C (muy grave). Algunos llegan ya sin vida y son trasladados directamente a la morgue.
La falta de información es otro de los grandes problemas de esta epidemia
Los síntomas son vómitos y diarreas frecuentes. El cólera, si no hay rehidratación rápida, puede acabar en muy pocas horas con la vida del paciente. La falta de informaciónhace que, a menudo, la población local no acuda a los centros médicos y mueran incluso en las calles.
Los pacientes son instalados en camastros. Un agujero en el centro les permite vaciarse en una diarrea incesante sobre un cubo instalado en el suelo sin tener que incorporarse. Otro cubo a la altura de la cabeza recibe los vómitos. En el exterior de las grandes tiendas de campaña blancas que hacen las veces de habitaciones, cuadrillas de hombres y mujeres desinfectan y lavan sin descanso cientos de sábanas y cubos.
La población comienza a tomar precauciones
Es ahora, tras tres meses, cuando la población empieza a tomar algo de conciencia de lo que es el cólera, especialmente en el ámbito urbano. En las zonas rurales las carencias son mayores. Allí, el trabajo de un grupo de médicos cubanos está siendo fundamental.
«Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera»
Sandra, de 23 años y embarazada de cinco meses, se encuentra en una de las tiendas de los enfermos más severos. "Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera, por eso no pensaba que yo tuviera la enfermedad", explica. Si la rehidratación va bien, el bebé no tendrá problemas.
Cada vez más gente sabe que es fundamental lavarse bien las manos y tener sumo cuidado con el agua, los alimentos, la saliva, las heces y las mucosidades, pero exigir esto en el Haití actual es casi como predicar en el desierto.
Acompañada de sus padres, Wendy, de 9 años, no deja de hacer fotos con un teléfono móvil a los periodistas, los médicos y las enfermeras. Con una enorme sonrisa enseña cada retrato. Es el contrapunto del dolor.
Mejor que en las zonas más pobres
"Deploramos la lentitud" general de la reacción, critica Francisco Otero. "La situación en la que viven cientos de miles de personas en la calle tras el terremoto" complica mucho el combate de la epidemia. Pero se da la paradoja de que "en los campos de desplazados, con programas de agua y saneamiento, la situación es mejor que en los barrios más pobres".
También "la inseguridad ha tenido un impacto en el tratamiento del cólera, aunque MSF ha podido moverse y sus ambulancias atravesaban incluso las barrivadas ardiendo. Eso se lo tenemos que agradecer a la población", añade el responsable de la misión española de MSF.
"Nuestra prioridad es la respuesta, no tanto el origen del brote", zanja Otero sin querer polemizar sobre la acusación lanzada por los haitianos contra los cascos azules de la ONU, a los que señalan como el origen de la epidemia.
http://www.abc.es/20110114/internacional/abci-colera-haiti-201101141607.html
Hacía un siglo que no había rastro del cólera en Haití cuando el pasado 19 de octubre saltaron todas las alarmas por un brote en el interior del país. Tres meses después, han muerto más de 3.500 personas y hay más de 150.000 afectados.
"El cólera se quedará de manera endémica y seguirá habiendo brotes. Ha venido para quedarse, estamos seguros", afirma Francisco Otero, jefe de la misión española de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el país caribeño.
«Algunos pacientes llaman a casa y piden que no digan a nadie que tienen la enfermedad»
La epidemia sigue avanzando y se ha extendido ya por casi todo el país aunque en la capital y alrededores, donde vive casi la mitad de los diez millones de haitianos, su expansión se ha estabilizado.
La preocupación nace ahora sin embargo de la estigmatización. "Algunos guardan en secreto la enfermedad porque tienen miedo al rechazo", explica Marta Cazorla, coordinadora del centro de atención que MSF en la calle Bicentenaire de Puerto Príncipe.
"Hay miedo a decir que se tiene el cólera porque se relaciona con la pobreza y la vida en los campamentos (de desplazados por el terremoto d 2010)", explica la doctora haitiana María Edwidge. "Algunos pacientes llaman por teléfono a sus casas desde aquí y advierten de que no digan a nadie que tienen la enfermedad".
Vida en uno de los campamentos
En el centro recuerdan las semanas pasadas como las peores. Estos días tienen unos 80 enfermos, unas tres veces menos de los que llegaron a tener en el pico más alto de la epidemia.
Al acceder al lugar por una puerta de chapa ondulada un operario rocía las suelas del calzado del visitante con cloro para reducir la posibilidad de contagio. Por esa misma puerta van entrando las camillas con los enfermos, que son observados y clasificados como A (menos grave), B o C (muy grave). Algunos llegan ya sin vida y son trasladados directamente a la morgue.
La falta de información es otro de los grandes problemas de esta epidemia
Los síntomas son vómitos y diarreas frecuentes. El cólera, si no hay rehidratación rápida, puede acabar en muy pocas horas con la vida del paciente. La falta de informaciónhace que, a menudo, la población local no acuda a los centros médicos y mueran incluso en las calles.
Los pacientes son instalados en camastros. Un agujero en el centro les permite vaciarse en una diarrea incesante sobre un cubo instalado en el suelo sin tener que incorporarse. Otro cubo a la altura de la cabeza recibe los vómitos. En el exterior de las grandes tiendas de campaña blancas que hacen las veces de habitaciones, cuadrillas de hombres y mujeres desinfectan y lavan sin descanso cientos de sábanas y cubos.
La población comienza a tomar precauciones
Es ahora, tras tres meses, cuando la población empieza a tomar algo de conciencia de lo que es el cólera, especialmente en el ámbito urbano. En las zonas rurales las carencias son mayores. Allí, el trabajo de un grupo de médicos cubanos está siendo fundamental.
«Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera»
Sandra, de 23 años y embarazada de cinco meses, se encuentra en una de las tiendas de los enfermos más severos. "Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera, por eso no pensaba que yo tuviera la enfermedad", explica. Si la rehidratación va bien, el bebé no tendrá problemas.
Cada vez más gente sabe que es fundamental lavarse bien las manos y tener sumo cuidado con el agua, los alimentos, la saliva, las heces y las mucosidades, pero exigir esto en el Haití actual es casi como predicar en el desierto.
Acompañada de sus padres, Wendy, de 9 años, no deja de hacer fotos con un teléfono móvil a los periodistas, los médicos y las enfermeras. Con una enorme sonrisa enseña cada retrato. Es el contrapunto del dolor.
Mejor que en las zonas más pobres
"Deploramos la lentitud" general de la reacción, critica Francisco Otero. "La situación en la que viven cientos de miles de personas en la calle tras el terremoto" complica mucho el combate de la epidemia. Pero se da la paradoja de que "en los campos de desplazados, con programas de agua y saneamiento, la situación es mejor que en los barrios más pobres".
También "la inseguridad ha tenido un impacto en el tratamiento del cólera, aunque MSF ha podido moverse y sus ambulancias atravesaban incluso las barrivadas ardiendo. Eso se lo tenemos que agradecer a la población", añade el responsable de la misión española de MSF.
"Nuestra prioridad es la respuesta, no tanto el origen del brote", zanja Otero sin querer polemizar sobre la acusación lanzada por los haitianos contra los cascos azules de la ONU, a los que señalan como el origen de la epidemia.
http://www.abc.es/20110114/internacional/abci-colera-haiti-201101141607.html
lunes, 10 de enero de 2011
AMERICA/HAITÍ - Signos de esperanza: 3 diáconos haitianos entre los Claretianos, a un año del terremoto
Jimani (Agencia Fides) – El Padre General de la Congregación de los Claretianos, p. Josep Maria Abella, pudo visitar poco antes de Navidad, las zonas de misión de Kasal y Nason en Haití, y sobre todo se ha reunido con la comunidad local de los Claretianos, que después de 12 largos meses aún vive la tragedia del terremoto, agravado por la epidemia de cólera, de los desastres naturales y de la inseguridad y la violencia. Estuvieron presentes el Superior mayor de las Antillas, el Padre Héctor Cuadrado; el Superior local, el Padre Joaquín Grendotti; los padres Beauplan Derilus y Aníbal Zilli. También estuvieron presentes los nuevos diáconos haitianos Pascal Renoncourt, Jeancius Pierre Louis y Lefranc Jeannot
En la nota enviada a la Agencia Fides, se refiere que en la reunión se han podido compartir las preocupaciones y las respuestas que los claretianos están dando a Haití. Una misión con muchos retos, pero que demuestra aún con más fuerza la llamada a seguir manteniendo la presencia de los Misioneros Claretianos en el país.
Entre los muchos desafíos, ha aparecido un signo de esperanza: la ordenación de tres diáconos haitianos se ha llevado a cabo en Jimaní, en la República Dominicana, en la frontera con Haití, donde los Claretianos están desarrollando un importante proyecto misionero. La Obispo que los ha consagrado ha sido Mons. Rafael Felipe, Obispo de Barahona, R.D. Estaban presentes el P. General y el P. Héctor Cuadrado, CMF. Superior Mayor de las Antillas, muchos claretianos y una nutrida delegación de las comunidades cristianas de ambos lados de la frontera. (CE) (Agencia Fides, 10/01/2011)
http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=30337&lan=spa
En la nota enviada a la Agencia Fides, se refiere que en la reunión se han podido compartir las preocupaciones y las respuestas que los claretianos están dando a Haití. Una misión con muchos retos, pero que demuestra aún con más fuerza la llamada a seguir manteniendo la presencia de los Misioneros Claretianos en el país.
Entre los muchos desafíos, ha aparecido un signo de esperanza: la ordenación de tres diáconos haitianos se ha llevado a cabo en Jimaní, en la República Dominicana, en la frontera con Haití, donde los Claretianos están desarrollando un importante proyecto misionero. La Obispo que los ha consagrado ha sido Mons. Rafael Felipe, Obispo de Barahona, R.D. Estaban presentes el P. General y el P. Héctor Cuadrado, CMF. Superior Mayor de las Antillas, muchos claretianos y una nutrida delegación de las comunidades cristianas de ambos lados de la frontera. (CE) (Agencia Fides, 10/01/2011)
http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=30337&lan=spa
El año que vivimos en peligro – Parte 2
Por Ansel Herz* PUERTO PRÍNCIPE, ene (IPS) - Cuando el diplomático brasileño Ricardo Seitenfus condenó a la comunidad internacional en entrevistas concedidas en diciembre, fue destituido de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a la que representaba en Haití.
Actualmente la OEA controla un recuento de votos de las disputadas elecciones del 28 de noviembre en el país caribeño.
Seitenfus dijo que en una reunión realizada el mismo día de los comicios entre países donantes y representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se habló de lo que equivalía a un golpe de Estado contra el presidente René Préval.
Pero el diplomático se reservó sus peores palabras para la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que su propio país lidera con 3.000 efectivos.
"Yo esperaba que con la angustia del (terremoto del) 12 de enero (de 2010) el mundo comprendiera que había tomado el camino equivocado en relación a Haití. Lamentablemente, se reforzó la misma política", dijo al periódico Folha de São Paulo.
"En vez de hacer una evaluación, enviaron más soldados. Se debería construir carreteras, instalar represas, participar en la organización del Estado, del sistema judicial. La ONU dice que ése no es su mandato. Su mandato en Haití es mantener la paz del cementerio", sostuvo.
Seitenfus dijo que, con nuevos gobiernos en Brasil y en Haití, la Minustah debería considerar retirarse. Un portavoz de la ONU dijo a IPS que la misión de paz se negó a formular comentarios sobre las declaraciones de Seitenfus.
En una entrevista con IPS el mes pasado, el embajador de Brasil en Haití, Igor Kipman, se mostró resuelto en su defensa del liderazgo de su país en la misión de paz. Dijo que sus fuerzas armadas habían sido "extremadamente exitosas" a la hora de crear estabilidad y seguridad en la nación caribeña.
Ya hay en curso debates sobre una estrategia de salida de Haití, dijo Kipman a IPS, pero 2014 es "una buena estimación" de cuándo tendrá lugar la retirada.
"El éxito de una misión de paz es inversamente proporcional a su duración. Si uno se queda 20 años es porque no está haciendo un buen trabajo", sostuvo.
La embajada brasileña se negó a formular declaraciones sobre los cables diplomáticos estadounidenses divulgados por el sitio web Wikileaks, que describieron a Brasil en 2009 como un socio reticente en la misión de paz, frustrado por la "falta de una estrategia de salida".
Otro cable describe a un general brasileño ofreciéndose a "ocupar y mantener el control" del delito en las favelas (tugurios) de Río de Janeiro. El argumento era que sus efectivos militares estaban "específicamente entrenados y preparados" para la tarea a raíz de su experiencia con la Minustah.
Este año el presupuesto de la misión se dispara a un récord de 2,3 millones de dólares por día.
En Cité Soleil, un tugurio ubicado en el extremo norte de Puerto Príncipe, las tensiones vienen en aumento desde que se inició la misión, en 2004.
La Minustah fue acusada de bombardear indiscriminadamente a habitantes del lugar y de dañar a civiles durante sus primeros dos años en el país.
VIOLENTA ENTREGA DE JABÓN
El 6 de diciembre, efectivos de la ONU escoltaron a trabajadores humanitarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para entregar elementos de alivio en el campamento de desplazados Imakile, en las afueras de Cité Soleil.
Según los habitantes del lugar, Luc Ondele, administrador de campamentos en Cité Soleil para la OIM, ya había amenazado con interrumpir la ayuda humanitaria si la población seguía denunciando a esa agencia y a otras organizaciones no gubernamentales en la radio y en protestas.
También ofreció iniciar un programa de dinero-por-trabajo para una cantidad limitada de personas, siempre y cuando accedieran a abandonar el campamento, dijeron.
"Tenemos un gran problema con las organizaciones no gubernamentales, que discriminan a los habitantes de Cité Soleil", dijo a IPS Gerard Delme, miembro del comité de Imakile, en una protesta en octubre.
"No aceptamos en absoluto a Luc, el administrador de la OIM, quien tiene políticas destructivas. Ellos ofrecen dinero-por-trabajo en los campamentos en un esfuerzo por destruirlos y por desmoralizar a la población", opinó.
Ondele dijo a IPS que lo interpretaron mal. Sostuvo que le dijo al comité del campamento que cuando sus integrantes entonan cánticos de "Abajo la OIM" o "Abajo la Minustah", vuelven su trabajo más difícil y peligroso.
Trabajadores de la OIM llegaron a principios de diciembre ofreciendo tres paquetes de jabón para manos. Parecía un insulto, dijeron a IPS los habitantes del campamento, pero igual hicieron fila para recibirlo. Soldados brasileños controlaban el área.
Pronto, Dieula Rosemond, residente en el campamento, tuvo que ser trasladada con urgencia al hospital de Médicos Sin Fronteras, padeciendo un dolor intenso en los ojos. Un efectivo de la ONU la había rociado directamente en la cara con gas lacrimógeno.
Su esposo Joseph tomó fotografías de la distribución de jabón con su teléfono celular (disponibles en http://mediahacker.org). Una de ellas muestra a un soldado parado junto a una larga fila.
La siguiente es un primer plano de un casco azul brasileño, apuntando con el rociador hacia el rostro de Dieula Rosemond. Ella está parada frente al contenedor de agua del campamento, de brazos cruzados, mirando hacia abajo.
Según su esposo, ése es el momento anterior a que la rociara. En la siguiente foto se la ve desmayada en el suelo, con los demás residentes del lugar amontonándose a su alrededor.
Cuando IPS la visitó en el hospital ese día, ella murmuró débilmente: "Me rociaron directo en los ojos. No sé por qué. Realmente me lastimaron".
Aseguró no haber hecho nada más que alzar su voz contra la OIM. Los habitantes del campamento dijeron no haber arrojado piedras ni haber actuado violentamente.
Una portavoz de la ONU dijo que no vio ningún informe sobre el incidente. Ondele, de la OIM, declaró a IPS que invitaría a Joseph Rosemond a una reunión con los cascos azules para discutir lo que ocurrió.
"Aquí no hay guerra. Yo no amenacé a la Minustah", dijo a IPS Dieula Rosemond la semana siguiente.
"¿Esto es porque soy mujer o porque estoy en Cité Soleil?", preguntó.
* Ansel Herz tiene su blog en http://mediahacker.org. Éste es el segundo de dos artículos sobre la lucha de los haitianos por los derechos humanos y políticos un año después del devastador terremoto.
(FIN/2011)
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97299
Actualmente la OEA controla un recuento de votos de las disputadas elecciones del 28 de noviembre en el país caribeño.
Seitenfus dijo que en una reunión realizada el mismo día de los comicios entre países donantes y representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se habló de lo que equivalía a un golpe de Estado contra el presidente René Préval.
Pero el diplomático se reservó sus peores palabras para la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que su propio país lidera con 3.000 efectivos.
"Yo esperaba que con la angustia del (terremoto del) 12 de enero (de 2010) el mundo comprendiera que había tomado el camino equivocado en relación a Haití. Lamentablemente, se reforzó la misma política", dijo al periódico Folha de São Paulo.
"En vez de hacer una evaluación, enviaron más soldados. Se debería construir carreteras, instalar represas, participar en la organización del Estado, del sistema judicial. La ONU dice que ése no es su mandato. Su mandato en Haití es mantener la paz del cementerio", sostuvo.
Seitenfus dijo que, con nuevos gobiernos en Brasil y en Haití, la Minustah debería considerar retirarse. Un portavoz de la ONU dijo a IPS que la misión de paz se negó a formular comentarios sobre las declaraciones de Seitenfus.
En una entrevista con IPS el mes pasado, el embajador de Brasil en Haití, Igor Kipman, se mostró resuelto en su defensa del liderazgo de su país en la misión de paz. Dijo que sus fuerzas armadas habían sido "extremadamente exitosas" a la hora de crear estabilidad y seguridad en la nación caribeña.
Ya hay en curso debates sobre una estrategia de salida de Haití, dijo Kipman a IPS, pero 2014 es "una buena estimación" de cuándo tendrá lugar la retirada.
"El éxito de una misión de paz es inversamente proporcional a su duración. Si uno se queda 20 años es porque no está haciendo un buen trabajo", sostuvo.
La embajada brasileña se negó a formular declaraciones sobre los cables diplomáticos estadounidenses divulgados por el sitio web Wikileaks, que describieron a Brasil en 2009 como un socio reticente en la misión de paz, frustrado por la "falta de una estrategia de salida".
Otro cable describe a un general brasileño ofreciéndose a "ocupar y mantener el control" del delito en las favelas (tugurios) de Río de Janeiro. El argumento era que sus efectivos militares estaban "específicamente entrenados y preparados" para la tarea a raíz de su experiencia con la Minustah.
Este año el presupuesto de la misión se dispara a un récord de 2,3 millones de dólares por día.
En Cité Soleil, un tugurio ubicado en el extremo norte de Puerto Príncipe, las tensiones vienen en aumento desde que se inició la misión, en 2004.
La Minustah fue acusada de bombardear indiscriminadamente a habitantes del lugar y de dañar a civiles durante sus primeros dos años en el país.
VIOLENTA ENTREGA DE JABÓN
El 6 de diciembre, efectivos de la ONU escoltaron a trabajadores humanitarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para entregar elementos de alivio en el campamento de desplazados Imakile, en las afueras de Cité Soleil.
Según los habitantes del lugar, Luc Ondele, administrador de campamentos en Cité Soleil para la OIM, ya había amenazado con interrumpir la ayuda humanitaria si la población seguía denunciando a esa agencia y a otras organizaciones no gubernamentales en la radio y en protestas.
También ofreció iniciar un programa de dinero-por-trabajo para una cantidad limitada de personas, siempre y cuando accedieran a abandonar el campamento, dijeron.
"Tenemos un gran problema con las organizaciones no gubernamentales, que discriminan a los habitantes de Cité Soleil", dijo a IPS Gerard Delme, miembro del comité de Imakile, en una protesta en octubre.
"No aceptamos en absoluto a Luc, el administrador de la OIM, quien tiene políticas destructivas. Ellos ofrecen dinero-por-trabajo en los campamentos en un esfuerzo por destruirlos y por desmoralizar a la población", opinó.
Ondele dijo a IPS que lo interpretaron mal. Sostuvo que le dijo al comité del campamento que cuando sus integrantes entonan cánticos de "Abajo la OIM" o "Abajo la Minustah", vuelven su trabajo más difícil y peligroso.
Trabajadores de la OIM llegaron a principios de diciembre ofreciendo tres paquetes de jabón para manos. Parecía un insulto, dijeron a IPS los habitantes del campamento, pero igual hicieron fila para recibirlo. Soldados brasileños controlaban el área.
Pronto, Dieula Rosemond, residente en el campamento, tuvo que ser trasladada con urgencia al hospital de Médicos Sin Fronteras, padeciendo un dolor intenso en los ojos. Un efectivo de la ONU la había rociado directamente en la cara con gas lacrimógeno.
Su esposo Joseph tomó fotografías de la distribución de jabón con su teléfono celular (disponibles en http://mediahacker.org). Una de ellas muestra a un soldado parado junto a una larga fila.
La siguiente es un primer plano de un casco azul brasileño, apuntando con el rociador hacia el rostro de Dieula Rosemond. Ella está parada frente al contenedor de agua del campamento, de brazos cruzados, mirando hacia abajo.
Según su esposo, ése es el momento anterior a que la rociara. En la siguiente foto se la ve desmayada en el suelo, con los demás residentes del lugar amontonándose a su alrededor.
Cuando IPS la visitó en el hospital ese día, ella murmuró débilmente: "Me rociaron directo en los ojos. No sé por qué. Realmente me lastimaron".
Aseguró no haber hecho nada más que alzar su voz contra la OIM. Los habitantes del campamento dijeron no haber arrojado piedras ni haber actuado violentamente.
Una portavoz de la ONU dijo que no vio ningún informe sobre el incidente. Ondele, de la OIM, declaró a IPS que invitaría a Joseph Rosemond a una reunión con los cascos azules para discutir lo que ocurrió.
"Aquí no hay guerra. Yo no amenacé a la Minustah", dijo a IPS Dieula Rosemond la semana siguiente.
"¿Esto es porque soy mujer o porque estoy en Cité Soleil?", preguntó.
* Ansel Herz tiene su blog en http://mediahacker.org. Éste es el segundo de dos artículos sobre la lucha de los haitianos por los derechos humanos y políticos un año después del devastador terremoto.
(FIN/2011)
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97299
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