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viernes, 5 de febrero de 2010

Los gobiernos tienen ahora la opción de rehacer Haití

José Rafael Vargas - 2/5/2010
MOMENTO. BUSCAN QUE Republica Dominicana  SEA PUENTE PARA REENCAUZAR A LA VECINA NACIÓN
Santo Domingo.- Ahora que los ojos del mundo miran hacia Haití, los gobiernos tienen una magnífica oportunidad para desarrollar un programa que permita cambiar el drama de pobreza que afecta esa nación y emprender un nuevo vuelo civilizatorio, a partir de un nuevo modelo de construcción, un adecuado régimen de organización social y un acompañamiento en las tareas de institucionalizar la vida civil y económica.
Hay mucha ayuda, pero está muy dispersa, desorganizada y el caos sigue imperando hasta en la forma de distribuirlas, lo que acentúa un estilo de vida que antes de enfrentar y resolver el problema estructural de los haitianos, lo que hace es multiplicar las grietas sociales y generar atisbos de violencia que ya comienzan a preocupar a las instituciones extranjeras.
República Dominicana, a través de su gobierno, ha cumplido muy bien su rol de asistencia a los haitianos, aplicando la política del buen vecino, y hoy se le ve como la vía expedita para explorar caminos rápidos de solución a los problemas haitianos. Las autoridades locales han estado dispuestas a servir de país puente para permitir el reencauzamiento de la hermana nación, ahora terriblemente afectada por el devastador terremoto del 12 de enero.
Las muestras de desesperación se siguen viendo todos los días en las calles de Haití, y los grupos sensatos están a la espera de que los gobiernos amigos y las instituciones de socorro se pongan de acuerdo con el gobierno haitiano para emprender un proyecto de recomposición general de la nación, tal y como lo concibió y anunció el primer ministro de ese país. Hay muchas instituciones que, como Visión Mundial, la Cruz Roja Dominicana, los Comedores Económicos y el Plan Social de la Presidencia, se han mantenido prestando ayuda a los haitianos, junto a las secretarías de Salud Pública, Obras Públicas, Agricultura y otras dependencias públicas.
Cientos de haitianos permanecen recluidos en centros hospitalarios de la República Dominicana, mientras una parte importante del mundo sigue como testigo mudo la crisis haitiana, que hoy tiene más de tres millones de personas sin alternativa o expectativa positiva para saber qué pasará con sus vidas.
Ahora se recogen los escombros, pero los haitianos se concentran en una zona lejana a la capital, sin darle esperanza de qué pasará con su familia. Quizás sea este el momento estelar para iniciar un plan que organice Haití desde el punto de vista urbanístico, social y familiar, de manera que se puedan crear centros poblados bien trazados, con un adecuado régimen de disciplina, donde el fuerte primario sea la educación.
Para eso habría que decidir la destrucción de las construcciones mal levantadas, además de las que quedaron deshechas por el terremoto, y todo eso va a permitir que se empleen miles de ciudadanos de Haití que ahora han quedado a merced de su suerte, pero que con la ayuda económica internacional pueden recuperar una nueva vida y levantar una nueva nación.
Recursos habrá suficiente, lo importante será el manejo de los mismos, el plan de reconstrucción, la guía y conducción internacional que deberá venir, y la importancia de hacerlo ahora, dejando a un lado los consultores que disipan una parte de esos fondos y las empresas que aprovechan estos acontecimientos para pescar, sin importarle el drama humano y mucho menos los miles de ciudadanos que perdieron sus vidas.
Este es el momento de Haití, pero no solo se aprovecha para levantar físicamente la nación sobre los escombros, incluso trasladando algunas áreas de peligro, sino porque permitiría cambiar estilos de vida, para que se levante una nación donde florezca la educación, el empleo, el servicio de agua potable, la salud y la energía eléctrica. La reconstrucción traería muchas inversiones, pero sobre todo, permitiría a las autoridades de esa nación dejarse ayudar por la ONU, por los gobiernos y por las instituciones que han visto en esta crisis la oportunidad de dejar atrás los lastres del pasado.
Ahí puede estar el gran servicio de Bill Clinton y George Bush, porque al igual que a Dominicana, a Estados Unidos tampoco le conviene la continua migración, que cada día aumenta, por la falta de oportunidades en la nación vecina. Ahora lo importante es descubrir un liderazgo haitiano que asuma la conducción de ese proceso, y sobre todo que esté dispuesto a dejarse ayudar, porque ya hay suficientes muestras de que los gobiernos amigos quieren colaborar, y ya no hay ninguna duda del caso dominicano, que será el más beneficiado del crecimiento organizado de sus cercanos vecinos haitianos.
Ahora lo importante es concentrar todos los esfuerzos de los líderes más carismáticos y sensibles de Haití, que no tengan compromisos con los intereses mercuriales y pasajeros de la políticas, para emprender este camino de la reconstrucción, pero principalmente de levantar una nueva nación, y de eso hay muestras y modelos más que suficientes en el mundo. Mientras tanto, seguirán llegando las ayudas generales, alimentos, agua, medicinas, equipos, para aquellos que lo necesitan.
Hay ciudadanos de más de 30 países ayudando a devolver la esperanza a los haitianos.
Se está saliendo del día a día, de poner la gente a comer, de recoger los escombros, pero la población puede desesperarse, porque el principal reto no se ha resuelto, trazar el plan, organizar los recursos y comenzar los trabajos.
Y esta es la hora de Haití, porque mañana, vendrá otro tema, como ya está pasando en Dominicana, que ha vuelto a ponerse en primer plano el tema Figueroa Agosto, ahora que por primera vez las autoridades dominicanas han desnudado una realidad que se ocultaba, y también por primera vez se enfrenta en sus raíces el crimen del narco.
Con el plan de recuperar y levantar Haití, la lucha contra este mal puede tener sentido doble, porque la vecina nación es parte del problema.
De manera que Haití y Republica Dominicana pueden volar juntas en esta gran empresa de enfrentar y borrar el narco de la isla, mientras se garantiza un mejor futuro para los hijos de Louverture.
http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=130510