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sábado, 13 de febrero de 2010

HAITÍ: UN MES DESPUÉS : El gobierno de Préval trata de recomponerse

Javier Valdivia - 2/13/2010
 EL TERREMOTO DEL 12 DE ENERO FRACTURÓ POR COMPLETO AL ESTADO HAITIANO
Jacmel, Haití.- Bajo un toldo improvisado en un centro comunal de esta ciudad, una veintena de sudorosos hombres de Jacmel son llamados uno por uno por un grupo de oficiales canadienses que registran sus nombres y les toman fotografías. Han llegado hasta aquí para hablar de los daños que el terremoto del 12 de enero produjo en sus comunidades, pero sobre todo para oír las explicaciones que, de eso están seguros, les debe el gobierno que manda en Puerto Príncipe.
El primero que toma la palabra tiene cara de disgusto; levanta la voz y señala con el brazo al representante del poder central en la localidad, acusándolo de no haber hecho nada por mejorar la situación de los supervivientes. Frente a ellos, un hombre menudo escucha con respeto el reclamo del líder comunal cuyo argumento es defendido por los demás delegados.
“Nosotros no provocamos el terremoto”, dice por fin Edwin Paraison, enviado a Jacmel por el gobierno para gestionar la ayuda humanitaria en el Suroeste, la región más afectada después de la capital haitiana.
Como Paraison, otros funcionarios del gobierno de René Préval están tratando de llevar a todo Haití el mensaje de que las autoridades no han abandonado a la población, y que por el contrario trata de recomponerse y de poner a funcionar el aparato estatal que estuvo desarticulado los primeros días siguientes al sismo.
Tarea difícil
“El sentir inicial era como estar fuera de toda capacidad, pero después pudimos recuperarnos”, dijo a LISTÍN DIARIO Jean Max Bellerive, el primer ministro de Haití, con la prudente convicción de que es posible recuperar la capacidad del Estado.
Pero la tarea es difícil: casi toda la documentación oficial se ha perdido y la justicia y el poder legislativo funcionan como pueden; la infraestructura estatal está literalmente destruida salvo por contadas excepciones, y la gran mayoría de los 54,000 empleados públicos no tienen donde trabajar. Hasta el precipitado pero necesario entierro de cadáveres ha dejado un problema de carácter legal porque no hay registros de quiénes murieron.
Con todo eso encima, el gobierno se ha fijado prioridades (alojamiento, empleo, educación y salud) y una palabra se repite insistentemente en boca de cada uno de sus funcionarios: reconstrucción, inclusive más allá de lo puramente material.
“Hay una visión nueva para una capital moderna que iba a ser muy difícil crear con la ya instalada antes del terremoto; ahora hay una ventana muy corta para poder lograrlo. Ahora debemos crear la estructura administrativa que queremos para el mañana, definiendo ministerios de acuerdo a nuestras necesidades”, explicó Bellerive.
La idea es tan clara que el gobierno habla de aprovechar la salida voluntaria de 400,000 haitianos de la capital (sólo 140,000 se han trasladado a la región del Artibonite) para descentralizar Puerto Príncipe, aunque esto acarree el problema de tener que crear las condiciones (servicios básicos y trabajo) para que esas personas no se vean obligadas a regresar.
Gestión de la crisis
Mientras eso sucede, la administración pública se ha concentrado en la asistencia humanitaria y espera el momento en que las cosas puedan volver a la normalidad.
Edwin Paraison, el coordinador de la ayuda en el Suroeste que se reunió en Jacmel con los líderes de una de las comunidades más afectadas por el terremoto de hace un mes, reconoce que el sismo desbordó la capacidad de respuesta del Estado, “algo que en igualdad de condiciones hubiera pasado en cualquier otro país”.
“Un mes después, y con la ayuda de la comunidad internacional, ya tenemos cierto control de la situación y hemos mejorado la gestión de la crisis”, agregó el funcionario.
POSIBLES CASOS DE CORRUPCIÓN
El primer ministro haitiano Jean Max Bellerive reconoció que existen casos de corrupción en el manejo de la asistencia humanitaria, pero aseguró que no conoce de alguno en el que esté involucrado un importante aporte de la ayuda internacional, como ha denunciado la prensa haitiana.
 “Claramente sé que hay casos así. Le pedí al jefe de la Policía que investigue y que lleve ante la ley a los culpables”, dijo Bellerive a LISTÍN DIARIO.
La gestión del primer ministro fue respaldada esta misma semana por el representante especial del gobierno de EEUU, Luke Lewis, quien dijo estar satisfecho por la forma en que el gobierno haitiano distribuye la ayuda a los damnificados.
“Nosotros no tenemos ningún informe que indique que existen casos corrupción en la distribución de la ayuda”, dijo Lewis, cuyo gobierno ha desembolsado en las últimas tres semanas 737 millones de dólares en asistencia para Haití.