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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Médicos cubanos en lucha contra el cólera en Haití

Juan Diego Nusa Peñalver, enviado especial El cólera es una de las enfermedades más antiguas del hombre. Aunque no hay consenso respecto del origen del término, existen referencias de Hipócrates (400 a.n.e) y en sánscrito (lengua clásica de la India) en Sushruta Samhita (400-500 a.n.e).
Datos fehacientes de la ocurrencia de cólera no estuvieron disponibles hasta 1817, cuando aconteció la primera pandemia documentada en Asia.
En Puerto Príncipe, 1,5 millones de desplazados del terremoto se hacinan en maltrechas casas de campaña, sin servicios básicos de alcantarillado y recogida de desechos sólidos.
Los países latinoamericanos y caribeños se vieron libres de esta enfermedad en más de un siglo hasta que hizo su aparición en 1991 en Perú. Se extendió en esa ocasión a 16 países del Hemisferio Occidental.
Hoy la tenemos de vuelta en la vecina Haití, generada por una cepa importada, el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, la misma de 1991 en Perú, y que en esta oportunidad se propagó desde la base nepalí de las fuerzas de la ONU (MINUSTAH) asentada en la ciudad de Mirebalais, del departamento Centro, uno de los territorios más castigados por la epidemia.
El doctor Félix Ponce Cárdenas, epidemiólogo de la Brigada Médica Cubana (BMC) recuerda muy bien aquel 15 de octubre de este año en que comienzan a acudir al Hospital Comunitario de Referencia de Mirebalais, del Proyecto Cuba-Venezuela, que además es sitio centinela para la vigilancia de enfermedades infecto contagiosas y transmisibles, atendido por cooperantes sanitarios cubanos, pacientes con una enfermedad diarreica acuosa con una elevada virulencia y toxigenidad, cuya fuente de contaminación partió del río Artibonite. Se reportaron cuatro fallecidos en ese momento. Le cabe a la BMC el mérito de haber dado la señal de alarma el 18 de octubre.
"A partir de ahí se estableció como estrategia de trabajo de la Brigada una alerta epidemiológica, específicamente para ese departamento, intensificándose la vigilancia de las enfermedades y haciéndola extensiva al resto del país", paso invaluable que salvó de la muerte a muchos haitianos.
Acotó el doctor Ponce que se constituyó un equipo de trabajo integrado por epidemiólogos, microbiólogos y especialistas en control de vectores entre personal cubano y haitiano para hacer una evaluación en el terreno de lo que estaba sucediendo.
Desde la sala situacional de salud del Ministerio de Salud y Población de Haití (MSPP-H), nuestro interlocutor, quien tiene una maestría en Higiene y Epidemiología, junto a otros especialistas y expertos del Instituto de Medicina Tropical (IPK) Pedro Kourí, ha seguido día a día la evolución de esta peligrosa enfermedad, que ha contagiado hasta el presente a 104 614 personas, de las cuales ya han fallecido 2 323.
Explicó que se tomaron una serie de muestras en los enfermos y se enviaron al Laboratorio Nacional de Salud, cuyos resultados confirmaron que se trataba de cólera.
En la batalla frontal contra esta letal epidemia, el pueblo haitiano ha contado con el respaldo solidario de Cuba, representada en sus 1 085 trabajadores de la salud (incluidos 13 epidemiólogos) miembros del Programa Integral de Salud (PIS) y del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve.
Manifiesta que uno de los focos de atención está en Puerto Príncipe, la capital, a la que el devastador terremoto del 12 de enero destruyó sus redes del acueducto y alcantarillado. "Aquí pululan aguas albañales por doquier, se amontonan muchos micro vertederos de basura, mientras la población (como en todo el país) tiene baja percepción de la enfermedad y mala cultura sanitaria".
No puede olvidarse que en la principal urbe haitiana se hacinan en 1 331 campamentos 1,5 millones de desplazados del destructor sismo, y viven en pésimas condiciones higiénicas y sanitarias.
"Te diría que estamos enfrentando un momento bien difícil, bien crítico, la epidemia sigue avanzando. Hacemos todo lo posible por cortar la vía de transmisión y sobre todo salvar vidas".
http://granma.co.cu/2010/12/15/cubamundo/artic01.html