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domingo, 6 de marzo de 2011

Edmond Mulet, director de la Misión de Estabilización de la ONU, habla de los retos para este país.

Cuando un país asume la presidencia del Consejo de Seguridad, tiene la oportunidad de dejar la marca de sus intereses y de sus prioridades en el sistema internacional. Colombia presidirá este órgano en abril y el Gobierno colombiano ha manifestado el interés de poner a Haití en el centro de la discusión.
El 6 de abril, el presidente Juan Manuel Santos liderará en Nueva York, en sesión extraordinaria y abierta, un debate sobre el caso de la isla caribeña. También asistirán el secretario general, Ban Ki-moon, su Enviado Especial para Haití, Bill Clinton, y cancilleres como los de Argentina y Brasil.
Para preparar esta reunión, viajó a Colombia el representante especial del Secretario General, Edmond Mulet, quien dirige la Misión de Estabilización de la ONU (Minustah). A este guatemalteco le tocó dejar su puesto de Subsecretario de Operaciones de Mantenimiento de Paz, para tomar las riendas de la operación en Haití, cuando esta perdió en el terremoto del 12 de enero del 2010 a toda su plana mayor.
Mulet ya había ejercido el puesto que ocupa hoy. De mayo del 2006 a agosto del 2007, lideró el mejor momento de la Minustah. En cooperación con la policía haitiana, la Minustah había emprendido la responsabilidad de arrestar a los jefes de bandas criminales dedicadas al robo, la extorsión y el secuestro. Esta decisión sirvió para legitimar la presencia de los cascos azules ante una población acosada por la inseguridad.
El terremoto le dejó al país el enorme desafío de "construir mejor" la escasa infraestructura estatal que existía antes. A la ONU, le impuso la obligación de "reconstruir" la credibilidad perdida. Las críticas le han llovido a la organización, primero por su falta de acción en las operaciones de rescate y luego por su incapacidad para coordinar la emergencia humanitaria.
EL TIEMPO conversó con Mulet sobre lo que Colombia podría aportar al dossier haitiano.

Tanto la canciller Holguín como el embajador Osorio han manifestado que quieren convertir a la Minustah en una 'misión de desarrollo'. ¿Cómo se interpreta eso?
Como presidente electo, Juan Manuel Santos visitó Haití. Se reunió con el presidente de Haití, René Préval, y también conmigo. Conoce la situación a fondo y, como a cualquier persona que llega a Haití, le impactaron los niveles de desnutrición y de pobreza y la lentitud de la reconstrucción.

Se preguntó: ¿qué hace una misión de mantenimiento de paz en Haití? Allí no hay grupos subversivos, no hay conflicto con un país vecino, no hay conflicto étnico ni religioso, no hay lucha por recursos naturales.
Las condiciones que se dan para enviar misiones de mantenimiento de paz no se encuentran en Haití. Pero el Consejo de Seguridad no tiene otro instrumento para ayudar a un país que, hay que decirlo, es un "Estado fallido". Es importante entender que la Minustah es la columna vertebral que permite que otros hagan su trabajo de desarrollo. Estamos ahí para garantizar seguridad y estabilidad.

Entonces, ¿usted cree posible que la Minustah pueda transformarse en una 'misión de desarrollo'?
Las misiones de mantenimiento de paz no somos agencias de desarrollo ni creo que podamos convertirnos en ellas. Ese no es nuestro mandato. Los presupuestos para la seguridad y el desarrollo de la ONU están bien demarcados, y los donantes no quieren ver duplicidad.

¿Cómo hacemos para que una misión de mantenimiento de paz contribuya a crear mejores condiciones para el desarrollo?
Ahí está el debate; ha existido desde el 2004, cuando se creó la Minustah. Después del terremoto, el Consejo de Seguridad autorizó un aumento de tropas y lo que estamos haciendo, por ejemplo, es solicitar unidades de ingeniería. No más infantería, hemos dicho. Las tropas están recogiendo escombros. Están acondicionando los terrenos de las escuelas para que Unicef pueda instalar sus carpas temporales para las escuelas. Están manteniendo las carreteras. Esto es una fase nueva en una misión de mantenimiento de paz. Creo que el Consejo de Seguridad debe entender que las condiciones cambian de país a país, y adaptar sus mandatos.

Este debate se planteará el 6 de abril. ¿Es posible esperar un cambio de mandato para la Minustah?
El trabajo de la Minustah debe concentrarse en la creación de un Estado de Derecho. En eso está el valor agregado que puede ofrecer la Minustah. Si no nos concentramos en ese aspecto, Haití seguirá dependiendo de la comunidad internacional. Romper el ciclo de la dependencia pasa por el Estado de derecho. El presupuesto total de inversión y 80 por ciento del presupuesto de funcionamiento del Estado dependen de ayuda externa.
En Haití no hay un catastro. Cualquier alquiler de un terreno termina en una disputa. Siempre aparecen varios dueños. No hay registro ni de nacimientos ni de defunciones. Los magistrados y los jueces pasan un promedio de 52 minutos al día en su despacho. Los muy responsables trabajan dos o tres horas diarias. El 92 por ciento de los presos nunca ha visto a un juez. Eso significa que no hay sistema judicial. No hay tribunales de comercio, por ejemplo.
Hay mano de obra y 1.700 kilómetros de una hermosa costa. Pero, ¿quién con dos dedos de frente invertirá en Haití? En todo el país existe una sola franquicia internacional, un pequeño Domino's Pizza. Lo que la gente necesita es empleo y eso requiere inversión. Actores internacionales y haitianos debemos cambiar de estrategia. La iniciativa colombiana del 6 de abril nos permitirá poner estas cosas sobre la mesa, hacer un examen de conciencia.

El Presidente de la República, cuando era ministro de Defensa, se comprometió a acercar a Colombia al mundo del mantenimiento de paz. La prueba es la presencia de los policías colombianos en la Minustah. ¿Cómo los ve usted?
Estamos muy agradecidos con esta presencia de alto nivel. Las condiciones por las cuales ha atravesado Colombia le permiten enviar gente con experiencia en temas como el secuestro. Los policías colombianos trabajan en la Unidad Antisecuestro con la policía haitiana y la están formando también en materia administrativa.

¿Los policías colombianos están trabajando en temas antinarcóticos?
De una u otra manera. Un policía, por ejemplo, participó en la detención de un narcotraficante colombiano, que se sorprendió al ver el escudo de Colombia en el uniforme.

Cuando la canciller María Ángela Holguín fue embajadora ante la ONU, ofreció una fragata para la Minustah, pero, según entiendo, nunca recibió respuesta de la Secretaría General. Al parecer, también hubo un ofrecimiento del gobierno Uribe. ¿Se está hablando ahora de un componente militar colombiano para la Minustah?
No tengo información del pasado, ni tengo conocimiento de que se esté hablando de militares colombianos en este momento. A nosotros nos gustaría porque el 70 por ciento de la tropa de la Minustah viene de América Latina.

LAURA GIL* ESPECIAL PARA EL TIEMPO
*Catedrática y experta en temas relacionados con Naciones Unidas.
http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8964680.html