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sábado, 15 de enero de 2011

Ya han muerto más de 3.500 haitianos por la epidemia detectada hace tres meses

LUIS DE VEGA / ENVIADO ESPECIAL A HAITÍ Día 14/01/2011 - 17.31h
Hacía un siglo que no había rastro del cólera en Haití cuando el pasado 19 de octubre saltaron todas las alarmas por un brote en el interior del país. Tres meses después, han muerto más de 3.500 personas y hay más de 150.000 afectados.
"El cólera se quedará de manera endémica y seguirá habiendo brotes. Ha venido para quedarse, estamos seguros", afirma Francisco Otero, jefe de la misión española de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el país caribeño.
«Algunos pacientes llaman a casa y piden que no digan a nadie que tienen la enfermedad»
La epidemia sigue avanzando y se ha extendido ya por casi todo el país aunque en la capital y alrededores, donde vive casi la mitad de los diez millones de haitianos, su expansión se ha estabilizado.
La preocupación nace ahora sin embargo de la estigmatización. "Algunos guardan en secreto la enfermedad porque tienen miedo al rechazo", explica Marta Cazorla, coordinadora del centro de atención que MSF en la calle Bicentenaire de Puerto Príncipe.
"Hay miedo a decir que se tiene el cólera porque se relaciona con la pobreza y la vida en los campamentos (de desplazados por el terremoto d 2010)", explica la doctora haitiana María Edwidge. "Algunos pacientes llaman por teléfono a sus casas desde aquí y advierten de que no digan a nadie que tienen la enfermedad".
Vida en uno de los campamentos
En el centro recuerdan las semanas pasadas como las peores. Estos días tienen unos 80 enfermos, unas tres veces menos de los que llegaron a tener en el pico más alto de la epidemia.
Al acceder al lugar por una puerta de chapa ondulada un operario rocía las suelas del calzado del visitante con cloro para reducir la posibilidad de contagio. Por esa misma puerta van entrando las camillas con los enfermos, que son observados y clasificados como A (menos grave), B o C (muy grave). Algunos llegan ya sin vida y son trasladados directamente a la morgue.
La falta de información es otro de los grandes problemas de esta epidemia
Los síntomas son vómitos y diarreas frecuentes. El cólera, si no hay rehidratación rápida, puede acabar en muy pocas horas con la vida del paciente. La falta de informaciónhace que, a menudo, la población local no acuda a los centros médicos y mueran incluso en las calles.
Los pacientes son instalados en camastros. Un agujero en el centro les permite vaciarse en una diarrea incesante sobre un cubo instalado en el suelo sin tener que incorporarse. Otro cubo a la altura de la cabeza recibe los vómitos. En el exterior de las grandes tiendas de campaña blancas que hacen las veces de habitaciones, cuadrillas de hombres y mujeres desinfectan y lavan sin descanso cientos de sábanas y cubos.
La población comienza a tomar precauciones
Es ahora, tras tres meses, cuando la población empieza a tomar algo de conciencia de lo que es el cólera, especialmente en el ámbito urbano. En las zonas rurales las carencias son mayores. Allí, el trabajo de un grupo de médicos cubanos está siendo fundamental.
«Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera»
Sandra, de 23 años y embarazada de cinco meses, se encuentra en una de las tiendas de los enfermos más severos. "Había escuchado anuncios en la radio y en la televisión, pero no sabía muy bien que era eso del cólera, por eso no pensaba que yo tuviera la enfermedad", explica. Si la rehidratación va bien, el bebé no tendrá problemas.
Cada vez más gente sabe que es fundamental lavarse bien las manos y tener sumo cuidado con el agua, los alimentos, la saliva, las heces y las mucosidades, pero exigir esto en el Haití actual es casi como predicar en el desierto.
Acompañada de sus padres, Wendy, de 9 años, no deja de hacer fotos con un teléfono móvil a los periodistas, los médicos y las enfermeras. Con una enorme sonrisa enseña cada retrato. Es el contrapunto del dolor.
Mejor que en las zonas más pobres
"Deploramos la lentitud" general de la reacción, critica Francisco Otero. "La situación en la que viven cientos de miles de personas en la calle tras el terremoto" complica mucho el combate de la epidemia. Pero se da la paradoja de que "en los campos de desplazados, con programas de agua y saneamiento, la situación es mejor que en los barrios más pobres".
También "la inseguridad ha tenido un impacto en el tratamiento del cólera, aunque MSF ha podido moverse y sus ambulancias atravesaban incluso las barrivadas ardiendo. Eso se lo tenemos que agradecer a la población", añade el responsable de la misión española de MSF.
"Nuestra prioridad es la respuesta, no tanto el origen del brote", zanja Otero sin querer polemizar sobre la acusación lanzada por los haitianos contra los cascos azules de la ONU, a los que señalan como el origen de la epidemia.
http://www.abc.es/20110114/internacional/abci-colera-haiti-201101141607.html