Abrimos este espacio en 2007 cuando en Haití se hablaba también español debido a la presencia de los soldados latinos de la MINUSTAH. Una ventanilla de expresión hispánica para verse mejor . Después del 2010, el mundo hispano se ha acercado bastante a Haití. Sirvio para darse cuenta del distanciamiento de sus vecinos de culturas hispanas casi todas. Esta sigue abierta para recibir todos aquellos que quieran entender y ayudar a esta nación patrimonio de la humanidad.
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martes, 25 de septiembre de 2012
Haití no supera las huellas del sismo que mató a más de 200 000 personas
Las covachas están construidas con láminas oxidadas. Por las estrechas calles de tierra, los niños caminan desnudos y sin zapatos. Es jueves, un poco después del mediodía.
Hace calor y la ropa se pega al cuerpo: 32°C. Los adultos tampoco se cubren el dorso. Las mujeres se amarran el cabello con pañuelos y tratan de refrescarse.
Este lugar, con tiendas de lona, es Gerald Bataille, uno de los campamentos más grandes que la gente levantó en Puerto Príncipe, luego de que el 12 de enero del 2010 un terremoto de 7 grados causara la muerte de más de 200 000 personas y destruyera más del 30% de la capital.
Dos años y ocho meses después, la reconstrucción de ese país solamente ha avanzado un 25%. El presidente de la isla, Michel Martelly, lo reconoció ante este Diario. La semana pasada, él llegó al campamento militar de la Misión Ecuatoriana para la reconstrucción de Haití (Marhec) y recibió 37 tractores, camiones, etc. de Ecuador.
Vestía un impecable traje azul. Afuera, niños y adolescentes -con camisetas y pantalonetas- se colgaban de las mallas. Querían ver a quien dirige su país. Entres ellos estaban Brendo y Blancco. Son primos. Tienen 17 y 15 años. El terremoto mató a la madre de Brendo: la aplastó el techo de su casa, fue profesora en Puerto Príncipe.
Ahora moran en una vivienda con paredes de madera y techos de zinc. No tienen agua ni alcantarillado. Tampoco televisión. La luz solo hay hasta las 22:00 y luego se corta el suministro.
La casa de Brendo y Blancco está en la comunidad de Petit Riviere (departamento de Artibonite), a tres horas de Gerald Bataille. En el campamento las condiciones empeoran. No hay electricidad, tampoco agua potable. Los niños se bañan a la intemperie en tinas y un olor a basura quemada inunda el ambiente.
Eugene Robenson vive en Gerald Bataille. Cuando un desconocido se le acerca se queja de las condiciones en que vive. Está preocupado por enfermedades como el cólera.
Según datos de la organización no gubernamental Médicos sin Fronteras, desde que se declaró el cólera en Haití, en octubre del 2010, esta enfermedad ha matado a más de 7 000 haitianos y se han reportado 500 000 casos.
Frente a esa situación, el panorama todavía es desalentador, indica la ONG. “Muchas personas siguen sin acceso a servicios médicos de urgencia”. A eso se suma que el sistema de salud en Puerto Príncipe y alrededores es insuficiente y es aún desorganizado.
Tras el sismo, más de 900 000 personas perdieron sus viviendas y decenas de carreteras y vías quedaron destruidas.
Militares ecuatorianos llegaron a la isla en enero del 2010 y ayudan en la reconstrucción. Desde la semana pasada, 90 soldados trabajaban en la rehabilitación de vías y puentes destruidos por el desastre natural. Ellos llegaron el 10 de septiembre último, son parte del tercer contingente.
El primer grupo de 75 uniformados permaneció en Haití seis meses. El segundo contingente arribó a Petit Riviere el 27 de diciembre del año pasado. Rectificaron e hicieron el mantenimiento de 19,5 km de vías, limpiaron 20 kilómetros de canales, construyeron 200 losetas de acceso a viviendas y puentes.
El costo de los trabajos fue de USD 13,5 millones. Para la nueva etapa de obras, Marhec tiene previsto invertir USD 15 millones.
Los datos de Naciones Unidas revelan que cerca de 520 000 haitianos aún se encuentran en los campamentos que se levantaron tras el terremoto. En tiendas de 2 por 3 metros viven familias de hasta seis personas.
La gente cocina con estufas de leña y se alimenta diariamente con arroz y habichuelas. Jean Marie Berlin, un haitiano que vive en Gerald Bataille, dice que el Gobierno hace poco para ayudarles. “Solo traen lonas plásticas para cubrir las tiendas y se van”.
Un cilindro de gas cuesta USD 150 y es considerado como de consumo ‘elitista’. Por eso, la gente busca madera para cocinar.
Según las autoridades, esa es una de las causas por las que hay deforestación, la cual alcanza más del 98 % del territorio.
Los datos del Instituto Haitiano de la Doctrina Social Cristiana señalan que Haití es el país más pobre de América. Ocupa el puesto 108 en el índice de desarrollo humano y el 65% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza (nivel de ingreso mínimo necesario para adquirir un adecuado estándar de vida).
Un indicador de ese problema son las personas que se dedican al comercio informal. En las esquinas de Puerto Príncipe, hombres y mujeres venden ropa usada, zapatos, útiles de aseo o electrodomésticos. En las paradas de los buses, indigentes piden caridad y todavía se observan casas en ruinas.
Los alrededores del mercado Dagore Croix están saturados de basura. Junto a este hay decenas de burros que cargan leña. Otras personas comercializan cortezas de árboles para la cocina
viernes, 15 de abril de 2011
Tarjeta roja para haitianos refugiados en campo de fútbol
Escrito por Lioman Lima Padrón Puerto Príncipe, 15 abr (PL) Como jugadores de fútbol ante una tarjeta roja, unas 200 familias haitianas refugiadas en el estadio nacional de esta capital están en peligro de ser expulsadas de la instalación deportiva.
Son el grupo restante de los más de dos mil damnificados que llegaron al campo de juego del Sylvio Cator tras el terremoto de 2010 y viven desde entonces en carpas y toldos colocadas sobre el césped y en los alrededores del establecimiento.
La medida obedece a trabajos de reparación y modernización del Cator, que serán realizados por una compañía holandesa, informó la Federación Haitiana de Fútbol (FHF), que no señaló cuál será el destino de las familias cuando comiencen las obras.
Más de 680 mil haitianos residen aún en campamentos, donde la situación es cada vez más crítica, a tal punto que las personas comienzan a abandonarlos, señaló en marzo pasado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Esa institución denunció que la cuarta parte de los albergados son presionados actualmente para que abandonen las carpas donde viven hace más de un año.
La OIM teme que más gente sea desalojada y no tenga adonde ir, principalmente en meses venideros, cuando comenzará la temporada de huracanes.
Organizaciones de derechos humanos aseguran que la mayoría de los desalojos ocurren por la fuerza y en otros casos los dueños de los terrenos pagan a los desamparados para que se marchen.
Autoridades locales les ofrecen 500 dólares para que abandonen los lugares públicos, sin embargo, aunque pueden pagar un alquiler con ese dinero, no resuelven el problema de la vivienda a largo plazo, afirmó la OIM.
Las obras en el estadio comenzarán con más de seis meses de retraso, pues el número de damnificados en las inmediaciones hacía imposible el inicio de la reparación, indicó la FHF.
Esa federación considera imposible postergar por otro mes el inicio de los trabajos, pues la preparación del equipo local para las competencias regionales y el mundial de 2014 deben iniciarse el venidero septiembre.
Además, el terreno artificial de más de 600 mil dólares donados al país por la Federación Internacional de Fútbol "corre peligro de deteriorarse", señaló.
La plaza de San Pedro, en las colinas próximas al centro de Puerto Príncipe, y el estadio de fútbol fueron dos de los principales sitios a donde acudieron los haitianos a refugiarse tras el sismo de 2010.
ocs/lio
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=280835&Itemid=1
Son el grupo restante de los más de dos mil damnificados que llegaron al campo de juego del Sylvio Cator tras el terremoto de 2010 y viven desde entonces en carpas y toldos colocadas sobre el césped y en los alrededores del establecimiento.
La medida obedece a trabajos de reparación y modernización del Cator, que serán realizados por una compañía holandesa, informó la Federación Haitiana de Fútbol (FHF), que no señaló cuál será el destino de las familias cuando comiencen las obras.
Más de 680 mil haitianos residen aún en campamentos, donde la situación es cada vez más crítica, a tal punto que las personas comienzan a abandonarlos, señaló en marzo pasado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Esa institución denunció que la cuarta parte de los albergados son presionados actualmente para que abandonen las carpas donde viven hace más de un año.
La OIM teme que más gente sea desalojada y no tenga adonde ir, principalmente en meses venideros, cuando comenzará la temporada de huracanes.
Organizaciones de derechos humanos aseguran que la mayoría de los desalojos ocurren por la fuerza y en otros casos los dueños de los terrenos pagan a los desamparados para que se marchen.
Autoridades locales les ofrecen 500 dólares para que abandonen los lugares públicos, sin embargo, aunque pueden pagar un alquiler con ese dinero, no resuelven el problema de la vivienda a largo plazo, afirmó la OIM.
Las obras en el estadio comenzarán con más de seis meses de retraso, pues el número de damnificados en las inmediaciones hacía imposible el inicio de la reparación, indicó la FHF.
Esa federación considera imposible postergar por otro mes el inicio de los trabajos, pues la preparación del equipo local para las competencias regionales y el mundial de 2014 deben iniciarse el venidero septiembre.
Además, el terreno artificial de más de 600 mil dólares donados al país por la Federación Internacional de Fútbol "corre peligro de deteriorarse", señaló.
La plaza de San Pedro, en las colinas próximas al centro de Puerto Príncipe, y el estadio de fútbol fueron dos de los principales sitios a donde acudieron los haitianos a refugiarse tras el sismo de 2010.
ocs/lio
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=280835&Itemid=1
miércoles, 2 de marzo de 2011
Lluvias amenazan a casi un millón de haitianos que quedaron sin hogar tras el terremoto
Caracas, 01 Mar. AVN .- El periodista Wooldy Edson Louidor informó que tras el inicio de la temporada de lluvias en Haití, la situación se hace crítica para casi un millón de haitianos que, aún después del terremoto del 12 de enero de 2010, viven en inestables campamentos.
Louidor, también miembro del Servicio Jesuita a Refugiados, indicó que, debido a esta situación, el pueblo haitiano necesita de verdadera solidaridad y no de gobiernos que pretendan establecer estrategias de mercado y lucro en el país.
“La situación humanitaria en Haití es muy fuerte. Tras el terremoto, ya hay casi un millón de personas que viven en campamentos. Tenemos a más de 4 mil 500 fallecidos a causa del cólera y tenemos otra vez la amenaza de las lluvias que ya comenzaron a caer. Eso implica muchos riesgos para los campamentos”, dijo al ser entrevistado en el programa Dando y Dando, transmitido por Venezolana de Televisión.
“Necesitamos fondos, la ayuda no es suficiente”, alertó, al tiempo que dejó claro que esta ayuda no debe ser con fines lucrativos.
Aseveró que “lo que necesita Haití es solidaridad, no mercado, no lucro, no dominación. Hay que cambiar de paradigma en la ayuda que se le da a Haití".
Asimismo, resaltó la solidaridad de Cuba y Venezuela con los haitianos que padecen las consecuencias del terremoto.
Detalló que Venezuela firmó un acuerdo energético con Haití, en el marco de Petrocaribe, el cual contempla un fondo que ha aportado importantes ingresos para la ayuda de los afectados por el sismo.
“En dos ocasiones ha ayudado ese fondo al Estado haitiano. En 2008, tras los huracanes, y luego tras el terremoto”, culminó.
20:30 01/03/2011
http://www.avn.info.ve/node/46057
Louidor, también miembro del Servicio Jesuita a Refugiados, indicó que, debido a esta situación, el pueblo haitiano necesita de verdadera solidaridad y no de gobiernos que pretendan establecer estrategias de mercado y lucro en el país.
“La situación humanitaria en Haití es muy fuerte. Tras el terremoto, ya hay casi un millón de personas que viven en campamentos. Tenemos a más de 4 mil 500 fallecidos a causa del cólera y tenemos otra vez la amenaza de las lluvias que ya comenzaron a caer. Eso implica muchos riesgos para los campamentos”, dijo al ser entrevistado en el programa Dando y Dando, transmitido por Venezolana de Televisión.
“Necesitamos fondos, la ayuda no es suficiente”, alertó, al tiempo que dejó claro que esta ayuda no debe ser con fines lucrativos.
Aseveró que “lo que necesita Haití es solidaridad, no mercado, no lucro, no dominación. Hay que cambiar de paradigma en la ayuda que se le da a Haití".
Asimismo, resaltó la solidaridad de Cuba y Venezuela con los haitianos que padecen las consecuencias del terremoto.
Detalló que Venezuela firmó un acuerdo energético con Haití, en el marco de Petrocaribe, el cual contempla un fondo que ha aportado importantes ingresos para la ayuda de los afectados por el sismo.
“En dos ocasiones ha ayudado ese fondo al Estado haitiano. En 2008, tras los huracanes, y luego tras el terremoto”, culminó.
20:30 01/03/2011
http://www.avn.info.ve/node/46057
lunes, 28 de febrero de 2011
Desalojan por la fuerza a los haitianos supervivientes del terremoto de enero de 2010
Ezra Fieser, Puerto Príncipe (Haití) Más de un año después del terremoto que dejó miles de muertos y desaparecidos en Haití, los supervivientes aún no tienen en dónde vivir. Los campamentos improvisados se han convertido en sus casas en espera de una ayuda que nunca llega. Los dueños de los territorios amenazan y expulsan por la fuerza a los haitianos, mientras el Gobierno no ofrece soluciones de reubicación.
Los haitianos solían pagar dinero por jugar al baloncesto y correr en el Centro de Deportes Henfrasa [Puerto Príncipe].
Hoy, los únicos vestigios del complejo de deportes son los agujeros sin red de las canastas de baloncesto y una pista destrozada, ahora rodeada de chabolas desvencijadas y de tiendas de campaña.
El terremoto de 7 grados en la escala Richter que sacudió Puerto Príncipe transformó el Centro de Deportes de Henfrasa y otros más de 1.500 terrenos, la mayoría de propiedad privada, en campos para los haitianos sin hogar. Vinieron de las casas cercanas, de palos y de lona o montaron tiendas de campaña donadas.
“No teníamos otro sitio a donde ir”, explicó Marseille Crhisner, de 23 años, mientras plancha ropa debajo de una lona. “Si pudiéramos nos iríamos mañana. Pero no tenemos dinero para irnos”.
Los propietarios del complejo de deportes – un coronel militar retirado y su hijo- quieren que Chrisner y otros 5.900 abandonen su propiedad. Empezaron a rociar con spray las tiendas con mensajes como: “Iros de Henfasa” y repartiendo folletos avisando del cierre del campamento.
Los propietarios descontentos empezaron a echar a las víctimas del terremoto de sus propiedades poco después de producirse el temblor. Un informe de Naciones Unidas sobre el cluster de protección de Haití reveló que hasta septiembre se habían desalojado 28.065 campamentos y otras 116.110 personas habían sido amenazadas con la expulsión.
Ahora más de un año después del terremoto, abogados de derechos humanos y las ONGs dijeron que cada vez son más frecuentes los casos de propietarios que recurren a la violencia para forzar los desalojos.
Los desalojos “se están produciendo cada vez con mayor regularidad”, explicó Leonard Doyle, un portavoz de la Organización Internacional de Migraciones, que es responsable de la coordinación y gestión de los campamentos de Haití. “No desalojamos ni apoyamos desalojos”.
La situación pone de relieve un importante obstáculo en el proceso de reconstrucción. Las ONGs, el gobierno y los propios residentes quieren que los desplazados regresen a los barrios que fueron destruidos.
Pero averiguar quién posee la tierra o verificar quiénes son los propietarios es una tarea herculeana. Los desplazados necesitan permiso de los propietarios para construir asentamientos temporales, así como promesas de que el alquiler no subirá durante unos meses.
Encontrar una tierra con un título claro de propiedad es, de hecho, un problema que se remonta a cientos de años atrás. El gobierno ha señalado que hay tantas peticiones de reclamaciones de tierra que, en algunos casos, es imposible averiguar quién es realmente el dueño.
El presidente Renal Preval ha explicado que la cantidad de supuestos propietarios que reclaman la titularidad de la tierras es tan grande que haría que Haití fuera geográficamente mayor que Estados Unidos. Y la realidad es que es una décima parte del tamaño de Colorado.
A pesar de su promesa de encontrar una alternativa –tal como encontrar una nueva tierra para mover a los residentes de los campamentos- el gobierno lo ha hecho únicamente en unos pocos casos, como el del Campamento Corail. (Ver fotos)
Existe una opinión generalizada de que este campamento, ubicado a unas millas de distancias de Puerto Príncipe, en un tramo de tierra yerma.
La crisis electoral actual ha retrasado cualquier movimiento del gobierno sobre este tema.
Un representante del Ministerio del Interior de Haiti, que ha intervenido en algunos desalojos de campamentos, incluyendo el de Henfrasa, se limitó a señalar únicamente que el gobierno estaba trabajando en el tema pero declinó hacer ningún tipo de comentario.
El gobierno emitió el año pasado una moratoria temporal para los desalojos, que ralentizó pero no paró los desalojos. Ya ha finalizado.
Los propietarios sienten que les han dejado sin ningún tipo de elección salvo las medidas que tomen ellos mismos por su cuenta.
“Como comerciantes, nos hemos visto minusvalorados por la pérdida de nuestra tierra”, comentó Vladimir Saint Louis, que posee el centro de deportes con su padre, ex ministro del interior de de defensa, Acedius Sanit Louis.
“Nuestro negocio se ha ido por el desagüe”, afirma.
Saint Louis explicó en una entrevista telefónica que él no sabía cuándo se iba a cerrar el campamento. “El gobierno ha dicho que disponen de tierra para moverlos, pero no nos han dicho dónde está”, señaló
No se sabe exactamente cuántos campamentos se han cerrado debido a los desalojos forzosos.
Una investigación de 106 campamentos realizada el año pasado por la Universidad de Nueva York, reveló que el 17% de los campamentos había sido desalojado a la fuerza.
Los investigadores del Departamento de Asuntos Internacionales, un grupo de derechos humanos de Haití que proporciona asistencia legal a las víctimas, dijeron que en algunos casos se había usado la violencia.
El ejemplo más discordante fue el desalojo en abril de 2.500 personas de un campamento en la ciudad de Croix des Bouquets, justo a las afueras de Puerto Príncipe.
Supuestamente, policía haitiana armada y portando maquinaria pesada irrumpió en el campamento en la oscuridad, sin avisar a los residentes. La policía disparó sus pistolas y dijo a los residentes que se fueran, según declaró el grupo.
Los informes de la Organización Internacional de Migraciones revelaron que el número de campamentos registrados era de 1.555 en julio y cayó hasta los 1.150 en enero. El número de habitantes en los campamentos también cayó de 1,5 millones en julio a 810.000 en enero.
Doyle no sabría decir cuántos de esos campamentos se han cerrado por desalojos. En una línea similar, es imposible decir cuántas de esas 690.000 personas que han dejado los campamentos lo ha hecho debido a un desalojo y, potencialmente siguen siendo una persona sin hogar.
Patrice Florvilus, abogado de derechos humanos en el Despacho de Abogados Internacionales, destacó que ningún propietario ha recibido una orden judicial que le permita desalojar a los residentes, algo que es obligatorio legalmente.
“Los haitianos desplazados por el terremoto tienen derecho de ser realojados. Es un derecho garantizado. Pero no lo saben”, explicó.
“Cuando un propietario les dice que se tienen que ir –y algunos emplean la violencia- la gente se va porque piensa que están haciendo algo ilegal al estar allí”, dice.
A los residentes del campamento de Henfrasa les embarga ese sentimiento.
“No sabemos qué vamos a hacer. Dicen que van a cerrar el campamento. Supongo que iremos a otro campamento o a otra comunidad diferente”, declaró Derezil Jemina sentada enfrente de su tienda con algunos amigos.
Vinieron al campamento después de que el terremoto destrozara sus casas pensando que sería algo temporal.
Un año después, en las casas improvisadas es notable el sentimiento de permanencia de sus habitantes. Las viviendas cuentan con electricidad. Los residentes han establecido pequeñas tiendas y peluquerías de una sola habitación.
Las fechas previstas para el cierre de los campamentos –incluyendo la última del 31 de enero-, han llegado y han pasado, pero cada día traen nuevos miedos de que el último día se acerque.
“La gente tiene miedo. Piensa que se va a recrudecer la violencia”, explicó Amadis Walnez, que preside un comité de residentes de un campamento.
El comité ha contactado a la policía de Haití y a la misión de paz de Naciones Unidas, que ha incrementado las patrullas en el campamento.
“Pero ninguno de nosotros sabe exactamente qué va a pasar… Está todo el dinero que se envió a Haití para ayudar a la gente como nosotros, pero nadie es capaz de encontrar una solución”.
http://noticias.lainformacion.com/mundo/desalojan-por-la-fuerza-a-los-haitianos-supervivientes-del-terremoto-de-enero-de-2010_7EEhsCyqGFNsBfSCcW9Ua2/
Los haitianos solían pagar dinero por jugar al baloncesto y correr en el Centro de Deportes Henfrasa [Puerto Príncipe].
Hoy, los únicos vestigios del complejo de deportes son los agujeros sin red de las canastas de baloncesto y una pista destrozada, ahora rodeada de chabolas desvencijadas y de tiendas de campaña.
El terremoto de 7 grados en la escala Richter que sacudió Puerto Príncipe transformó el Centro de Deportes de Henfrasa y otros más de 1.500 terrenos, la mayoría de propiedad privada, en campos para los haitianos sin hogar. Vinieron de las casas cercanas, de palos y de lona o montaron tiendas de campaña donadas.
“No teníamos otro sitio a donde ir”, explicó Marseille Crhisner, de 23 años, mientras plancha ropa debajo de una lona. “Si pudiéramos nos iríamos mañana. Pero no tenemos dinero para irnos”.
Los propietarios del complejo de deportes – un coronel militar retirado y su hijo- quieren que Chrisner y otros 5.900 abandonen su propiedad. Empezaron a rociar con spray las tiendas con mensajes como: “Iros de Henfasa” y repartiendo folletos avisando del cierre del campamento.
Los propietarios descontentos empezaron a echar a las víctimas del terremoto de sus propiedades poco después de producirse el temblor. Un informe de Naciones Unidas sobre el cluster de protección de Haití reveló que hasta septiembre se habían desalojado 28.065 campamentos y otras 116.110 personas habían sido amenazadas con la expulsión.
Ahora más de un año después del terremoto, abogados de derechos humanos y las ONGs dijeron que cada vez son más frecuentes los casos de propietarios que recurren a la violencia para forzar los desalojos.
Los desalojos “se están produciendo cada vez con mayor regularidad”, explicó Leonard Doyle, un portavoz de la Organización Internacional de Migraciones, que es responsable de la coordinación y gestión de los campamentos de Haití. “No desalojamos ni apoyamos desalojos”.
La situación pone de relieve un importante obstáculo en el proceso de reconstrucción. Las ONGs, el gobierno y los propios residentes quieren que los desplazados regresen a los barrios que fueron destruidos.
Pero averiguar quién posee la tierra o verificar quiénes son los propietarios es una tarea herculeana. Los desplazados necesitan permiso de los propietarios para construir asentamientos temporales, así como promesas de que el alquiler no subirá durante unos meses.
Encontrar una tierra con un título claro de propiedad es, de hecho, un problema que se remonta a cientos de años atrás. El gobierno ha señalado que hay tantas peticiones de reclamaciones de tierra que, en algunos casos, es imposible averiguar quién es realmente el dueño.
El presidente Renal Preval ha explicado que la cantidad de supuestos propietarios que reclaman la titularidad de la tierras es tan grande que haría que Haití fuera geográficamente mayor que Estados Unidos. Y la realidad es que es una décima parte del tamaño de Colorado.
A pesar de su promesa de encontrar una alternativa –tal como encontrar una nueva tierra para mover a los residentes de los campamentos- el gobierno lo ha hecho únicamente en unos pocos casos, como el del Campamento Corail. (Ver fotos)
Existe una opinión generalizada de que este campamento, ubicado a unas millas de distancias de Puerto Príncipe, en un tramo de tierra yerma.
La crisis electoral actual ha retrasado cualquier movimiento del gobierno sobre este tema.
Un representante del Ministerio del Interior de Haiti, que ha intervenido en algunos desalojos de campamentos, incluyendo el de Henfrasa, se limitó a señalar únicamente que el gobierno estaba trabajando en el tema pero declinó hacer ningún tipo de comentario.
El gobierno emitió el año pasado una moratoria temporal para los desalojos, que ralentizó pero no paró los desalojos. Ya ha finalizado.
Los propietarios sienten que les han dejado sin ningún tipo de elección salvo las medidas que tomen ellos mismos por su cuenta.
“Como comerciantes, nos hemos visto minusvalorados por la pérdida de nuestra tierra”, comentó Vladimir Saint Louis, que posee el centro de deportes con su padre, ex ministro del interior de de defensa, Acedius Sanit Louis.
“Nuestro negocio se ha ido por el desagüe”, afirma.
Saint Louis explicó en una entrevista telefónica que él no sabía cuándo se iba a cerrar el campamento. “El gobierno ha dicho que disponen de tierra para moverlos, pero no nos han dicho dónde está”, señaló
No se sabe exactamente cuántos campamentos se han cerrado debido a los desalojos forzosos.
Una investigación de 106 campamentos realizada el año pasado por la Universidad de Nueva York, reveló que el 17% de los campamentos había sido desalojado a la fuerza.
Los investigadores del Departamento de Asuntos Internacionales, un grupo de derechos humanos de Haití que proporciona asistencia legal a las víctimas, dijeron que en algunos casos se había usado la violencia.
El ejemplo más discordante fue el desalojo en abril de 2.500 personas de un campamento en la ciudad de Croix des Bouquets, justo a las afueras de Puerto Príncipe.
Supuestamente, policía haitiana armada y portando maquinaria pesada irrumpió en el campamento en la oscuridad, sin avisar a los residentes. La policía disparó sus pistolas y dijo a los residentes que se fueran, según declaró el grupo.
Los informes de la Organización Internacional de Migraciones revelaron que el número de campamentos registrados era de 1.555 en julio y cayó hasta los 1.150 en enero. El número de habitantes en los campamentos también cayó de 1,5 millones en julio a 810.000 en enero.
Doyle no sabría decir cuántos de esos campamentos se han cerrado por desalojos. En una línea similar, es imposible decir cuántas de esas 690.000 personas que han dejado los campamentos lo ha hecho debido a un desalojo y, potencialmente siguen siendo una persona sin hogar.
Patrice Florvilus, abogado de derechos humanos en el Despacho de Abogados Internacionales, destacó que ningún propietario ha recibido una orden judicial que le permita desalojar a los residentes, algo que es obligatorio legalmente.
“Los haitianos desplazados por el terremoto tienen derecho de ser realojados. Es un derecho garantizado. Pero no lo saben”, explicó.
“Cuando un propietario les dice que se tienen que ir –y algunos emplean la violencia- la gente se va porque piensa que están haciendo algo ilegal al estar allí”, dice.
A los residentes del campamento de Henfrasa les embarga ese sentimiento.
“No sabemos qué vamos a hacer. Dicen que van a cerrar el campamento. Supongo que iremos a otro campamento o a otra comunidad diferente”, declaró Derezil Jemina sentada enfrente de su tienda con algunos amigos.
Vinieron al campamento después de que el terremoto destrozara sus casas pensando que sería algo temporal.
Un año después, en las casas improvisadas es notable el sentimiento de permanencia de sus habitantes. Las viviendas cuentan con electricidad. Los residentes han establecido pequeñas tiendas y peluquerías de una sola habitación.
Las fechas previstas para el cierre de los campamentos –incluyendo la última del 31 de enero-, han llegado y han pasado, pero cada día traen nuevos miedos de que el último día se acerque.
“La gente tiene miedo. Piensa que se va a recrudecer la violencia”, explicó Amadis Walnez, que preside un comité de residentes de un campamento.
El comité ha contactado a la policía de Haití y a la misión de paz de Naciones Unidas, que ha incrementado las patrullas en el campamento.
“Pero ninguno de nosotros sabe exactamente qué va a pasar… Está todo el dinero que se envió a Haití para ayudar a la gente como nosotros, pero nadie es capaz de encontrar una solución”.
http://noticias.lainformacion.com/mundo/desalojan-por-la-fuerza-a-los-haitianos-supervivientes-del-terremoto-de-enero-de-2010_7EEhsCyqGFNsBfSCcW9Ua2/
sábado, 28 de agosto de 2010
Mutilados de todos los rincones del país se juntan en la capital haitiana para mendigar en sus calles dádivas a los transeúntes
28 Agosto 2010, 12:14 PM Las otras víctimas Mayoría perdió piernas o brazos
Más de 4 mil mutilados por terremoto vagan en calles Puerto Príncipe
Escrito por: Daniel Lozano
Puerto Príncipe. (Rebelión). Las horas pasan lentamente para Willy Petterson en el Puerto Príncipe devastado. Sólo cuando los extranjeros se acercan a la catedral derruida se pone en marcha a toda velocidad, la que le permite su única pierna sana. La otra la perdió entre las paredes de la iglesia durante el terremoto salvaje del 12 de enero.
Petterson, uno de los 4.000 mutilados que hoy sobrevive en las calles de la capital haitiana, pide limosna a los blancos, en su mayoría miembros de ONG y de misiones internacionales. Todos ellos buscan fotografiarse frente a los muros resquebrajados de uno de los símbolos de la tragedia. Las cámaras digitales se disparan una y otra vez, en muchas ocasiones inmortalizando grotescas posiciones. Estos extranjeros conforman un pequeño ejército de viajeros accidentales, turistas de la tragedia.
El viaje del desastre comienza en la zona cero, con parada obligatoria frente al Palacio Presidencial, que en otros tiempos se asemejaba a la Casa Blanca. Varios buscavidas acuden a ofrecerse como fotógrafos. "Vienen a decenas todos los días", confirma Joel. En el precio de la fotografía se incluye, sólo para los más atrevidos, una visita al interior del Campo de Marte, en el que viven entre tiendas de campaña y plásticos miles de desplazados.
La estatua del libertador haitiano, Toussaint Louverture, que casi no se ve entre semejante enjambre humano, es el punto más apreciado del recorrido. Por algo fue el líder de la revuelta que proclamó la primera república negra libre y también la primera república latinoamericana.
La zona cero incluye los ministerios caídos, la Grand Rue (la Gran Vía comercial de Puerto Príncipe, pulverizada hace más de siete meses; hoy ofrece de todo en sus cientos de mercadillos improvisados en medio del caos), la penitenciaría (de la que se escaparon 7.000 presos), incluso el cementerio, cuyo guía oficial parece salido de una película de Tarantino.
Más allá, camino de Petion Ville, se levantan las montañas de Canape Verd, cita ineludible para medir las dimensiones bíblicas del terremoto. Cientos de favelas se escurrieron por las laderas, territorio ideal para una nueva imagen. Hay que colocarse contra el sol y buscar la imagen.
Para amenizar el momento, un breve recorrido por los puestos situados en el pequeño arcén de la circunvalación, que ofrecen un amplio mosaico de la artesanía local: las famosas pinturas naifs, máscaras talladas en madera, figuras forjadas en hierro...
La presencia de los turistas de la tragedia se divisa a distancia: siempre van en camionetas o 4x4 de gran cilindrada. Son cientos los que recorren las calles de Puerto Príncipe, casi siempre pertenecientes a la Minustah (misión para Haití de la ONU) o a las propias ONG, lo que despierta muchas críticas entre los haitianos. "Oxfam, Cruz Roja, Save the Children, World Vision, Unicef, etc... Todas estas organizaciones han recibido mucho dinero para Haití, pero ellos realmente no hacen nada serio para la gente. Su acción más destacada es la del alquiler de todos estos grandes coches. ¡No al turismo especial de los cooperantes!", se queja el activista Pierre Richard, una denuncia a la que se suman cientos de sus compatriotas a través de las redes sociales. Sólo el tiempo absolverá a los que sí trabajan en serio para ayudar a la ciudad malherida. El resto seguirá buscando imágenes para su álbum de fotos.
Aunque la tragedia movilizó actos solidarios sin precedentes en el mundo. La realidad es que las ayudas prometidas no han llegado a los haitianos, siete meses después del terremoto. En términos económicos las autoridades del vecino paías estiman que sólo han recibido el 10% de lo que se prometió.
http://www.elnacional.com.do/nacional/2010/8/28/58762/Las-otras-victimas-Mayoria-perdio-piernas-o-brazos
Más de 4 mil mutilados por terremoto vagan en calles Puerto Príncipe
Escrito por: Daniel Lozano
Puerto Príncipe. (Rebelión). Las horas pasan lentamente para Willy Petterson en el Puerto Príncipe devastado. Sólo cuando los extranjeros se acercan a la catedral derruida se pone en marcha a toda velocidad, la que le permite su única pierna sana. La otra la perdió entre las paredes de la iglesia durante el terremoto salvaje del 12 de enero.
Petterson, uno de los 4.000 mutilados que hoy sobrevive en las calles de la capital haitiana, pide limosna a los blancos, en su mayoría miembros de ONG y de misiones internacionales. Todos ellos buscan fotografiarse frente a los muros resquebrajados de uno de los símbolos de la tragedia. Las cámaras digitales se disparan una y otra vez, en muchas ocasiones inmortalizando grotescas posiciones. Estos extranjeros conforman un pequeño ejército de viajeros accidentales, turistas de la tragedia.
El viaje del desastre comienza en la zona cero, con parada obligatoria frente al Palacio Presidencial, que en otros tiempos se asemejaba a la Casa Blanca. Varios buscavidas acuden a ofrecerse como fotógrafos. "Vienen a decenas todos los días", confirma Joel. En el precio de la fotografía se incluye, sólo para los más atrevidos, una visita al interior del Campo de Marte, en el que viven entre tiendas de campaña y plásticos miles de desplazados.
La estatua del libertador haitiano, Toussaint Louverture, que casi no se ve entre semejante enjambre humano, es el punto más apreciado del recorrido. Por algo fue el líder de la revuelta que proclamó la primera república negra libre y también la primera república latinoamericana.
La zona cero incluye los ministerios caídos, la Grand Rue (la Gran Vía comercial de Puerto Príncipe, pulverizada hace más de siete meses; hoy ofrece de todo en sus cientos de mercadillos improvisados en medio del caos), la penitenciaría (de la que se escaparon 7.000 presos), incluso el cementerio, cuyo guía oficial parece salido de una película de Tarantino.
Más allá, camino de Petion Ville, se levantan las montañas de Canape Verd, cita ineludible para medir las dimensiones bíblicas del terremoto. Cientos de favelas se escurrieron por las laderas, territorio ideal para una nueva imagen. Hay que colocarse contra el sol y buscar la imagen.
Para amenizar el momento, un breve recorrido por los puestos situados en el pequeño arcén de la circunvalación, que ofrecen un amplio mosaico de la artesanía local: las famosas pinturas naifs, máscaras talladas en madera, figuras forjadas en hierro...
La presencia de los turistas de la tragedia se divisa a distancia: siempre van en camionetas o 4x4 de gran cilindrada. Son cientos los que recorren las calles de Puerto Príncipe, casi siempre pertenecientes a la Minustah (misión para Haití de la ONU) o a las propias ONG, lo que despierta muchas críticas entre los haitianos. "Oxfam, Cruz Roja, Save the Children, World Vision, Unicef, etc... Todas estas organizaciones han recibido mucho dinero para Haití, pero ellos realmente no hacen nada serio para la gente. Su acción más destacada es la del alquiler de todos estos grandes coches. ¡No al turismo especial de los cooperantes!", se queja el activista Pierre Richard, una denuncia a la que se suman cientos de sus compatriotas a través de las redes sociales. Sólo el tiempo absolverá a los que sí trabajan en serio para ayudar a la ciudad malherida. El resto seguirá buscando imágenes para su álbum de fotos.
Aunque la tragedia movilizó actos solidarios sin precedentes en el mundo. La realidad es que las ayudas prometidas no han llegado a los haitianos, siete meses después del terremoto. En términos económicos las autoridades del vecino paías estiman que sólo han recibido el 10% de lo que se prometió.
http://www.elnacional.com.do/nacional/2010/8/28/58762/Las-otras-victimas-Mayoria-perdio-piernas-o-brazos
sábado, 10 de julio de 2010
Agresiones sexuales contra haitianas se multiplican tras el sismo
Puerto Príncipe, 9 jul (EFE).- Seis meses después del terremoto que asoló a Haití el pasado 12 de enero, las agresiones sexuales se han multiplicado, denunciaron hoy organizaciones humanitarias, que llamaron a crear centros especiales para atender a mujeres víctimas de la violencia. El grupo sectorial sobre la Violencia Basado en el Género para Naciones Unidas recomendó mejorar el sistema de luz eléctrica durante la noche en los campamentos y que se multipliquen las patrullas de vigilancia por la noche para disminuir los actos de violencia que afectan a las mujeres desplazadas. "Es necesario tener centros de albergue (para mujeres víctimas de la violencia)", declaró en rueda de prensa Sian Evans, quien dirige el citado grupo. Evans favoreció que estos centros tengan "un personal cualificado para acompañar a las mujeres en seguir el proceso necesario" a nivel de salud y justicia.
Asimismo, planteó la necesidad de desarrollar "campañas de información" y sensibilizar acerca del "acceso de las mujeres a servicios de salud, de ayuda psicosocial y jurídica".
Al hacer un balance de la violencia contra las mujeres al cumplirse el próximo lunes seis meses del terremoto que asoló la capital y varias regiones de Haití la tarde del 12 de enero, Sian Evans indicó que, aunque no dispone de estadísticas, la violencia contra las mujeres se ha incrementado en el país.
"Es un problema muy importante y que ha recrudecido", afirmó.
Explicó que la estimación que se hace del fenómeno no corresponde con la realidad y que "aumentan día a día" el número de casos, mientras que las víctimas no reportan los hechos.
Pero "cualquiera que sea la cifra, un caso más es demasiado", enfatizó por su parte Mélanie Megevand, coordinadora de terreno para el Comité de Refugio Americano (American Refugee Commitee, ARC).
Las organizaciones precisaron que todas las estadísticas que estaban disponibles hasta 2009 desaparecieron al colapsar por el sismo el Ministerio de Asuntos Femeninos.
"Las violencias sexuales son casi inevitables" en situación de crisis humanitarias, cuando las mujeres se ponen "más vulnerables", subrayó Evans, quien denunció la impunidad en esos casos.
Señaló que las mujeres de sectores informales son aún "más vulnerables" debido a que pueden ser víctimas de explotación sexual a cambio de alimentos.
El grupo sectorial indicó que trabaja para asegurar el acceso de las mujeres a servicios esenciales y para que puedan tener informaciones a través de los medios de comunicación y asistencia a nivel de seguridad por parte de la policía.
También, agregó, que su trabajo está centrado en restablecer mecanismos de vigilancia de la situación de las mujeres y favorecer la aplicación del plan nacional (2006-2011) elaborado en el marco de una plataforma de Concertación Nacional Contra Violencia Hacia Mujeres, integrada por el Estado y varias otras entidades.
El potente sismo que sacudió a Haití el pasado 12 de enero causó, según cifras oficiales, 300.000 muertos, otros tantos heridos y más de 1,5 millones de desplazados, la mayoría de los cuales quedó sin hogar.
Distintos organismos internacionales han advertido de la vulnerabilidad de las mujeres y los niños en Haití, donde las violaciones sexuales eran recurrentes antes del terremoto.
En los apiñados campos de refugio, muchos de ellos carentes de las mínimas condiciones sanitarias y sin electricidad, se han denunciado casos de violaciones sexuales a mujeres y niñas.
En Puerto Príncipe estaba previsto construir 125.000 albergues provisionales, de los que solamente se han levantado 3.777, aunque existe material para otros 14.412.
Según estadísticas disponibles, el 90 ciento de la población de los campamentos tiene acceso a servicios de salud, mientras que 354 agencias siguen interviniendo en los lugares afectados por el terremoto.
También se informó que hasta nueve hospitales funcionan en Puerto Príncipe, mientras que 21 clínicas móviles llevan servicios a 266 lugares de personas desplazadas.
La comunidad internacional acordó el pasado mes de marzo, durante una cumbre celebrada en la sede de la ONU, en Nueva York, donar 5.300 millones de dólares durante los próximos dos años para la reconstrucción, cuyo coste se calcula en unos 10.000 millones de dólares en un plazo superior a los tres años.
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=205596
Asimismo, planteó la necesidad de desarrollar "campañas de información" y sensibilizar acerca del "acceso de las mujeres a servicios de salud, de ayuda psicosocial y jurídica".
Al hacer un balance de la violencia contra las mujeres al cumplirse el próximo lunes seis meses del terremoto que asoló la capital y varias regiones de Haití la tarde del 12 de enero, Sian Evans indicó que, aunque no dispone de estadísticas, la violencia contra las mujeres se ha incrementado en el país.
"Es un problema muy importante y que ha recrudecido", afirmó.
Explicó que la estimación que se hace del fenómeno no corresponde con la realidad y que "aumentan día a día" el número de casos, mientras que las víctimas no reportan los hechos.
Pero "cualquiera que sea la cifra, un caso más es demasiado", enfatizó por su parte Mélanie Megevand, coordinadora de terreno para el Comité de Refugio Americano (American Refugee Commitee, ARC).
Las organizaciones precisaron que todas las estadísticas que estaban disponibles hasta 2009 desaparecieron al colapsar por el sismo el Ministerio de Asuntos Femeninos.
"Las violencias sexuales son casi inevitables" en situación de crisis humanitarias, cuando las mujeres se ponen "más vulnerables", subrayó Evans, quien denunció la impunidad en esos casos.
Señaló que las mujeres de sectores informales son aún "más vulnerables" debido a que pueden ser víctimas de explotación sexual a cambio de alimentos.
El grupo sectorial indicó que trabaja para asegurar el acceso de las mujeres a servicios esenciales y para que puedan tener informaciones a través de los medios de comunicación y asistencia a nivel de seguridad por parte de la policía.
También, agregó, que su trabajo está centrado en restablecer mecanismos de vigilancia de la situación de las mujeres y favorecer la aplicación del plan nacional (2006-2011) elaborado en el marco de una plataforma de Concertación Nacional Contra Violencia Hacia Mujeres, integrada por el Estado y varias otras entidades.
El potente sismo que sacudió a Haití el pasado 12 de enero causó, según cifras oficiales, 300.000 muertos, otros tantos heridos y más de 1,5 millones de desplazados, la mayoría de los cuales quedó sin hogar.
Distintos organismos internacionales han advertido de la vulnerabilidad de las mujeres y los niños en Haití, donde las violaciones sexuales eran recurrentes antes del terremoto.
En los apiñados campos de refugio, muchos de ellos carentes de las mínimas condiciones sanitarias y sin electricidad, se han denunciado casos de violaciones sexuales a mujeres y niñas.
En Puerto Príncipe estaba previsto construir 125.000 albergues provisionales, de los que solamente se han levantado 3.777, aunque existe material para otros 14.412.
Según estadísticas disponibles, el 90 ciento de la población de los campamentos tiene acceso a servicios de salud, mientras que 354 agencias siguen interviniendo en los lugares afectados por el terremoto.
También se informó que hasta nueve hospitales funcionan en Puerto Príncipe, mientras que 21 clínicas móviles llevan servicios a 266 lugares de personas desplazadas.
La comunidad internacional acordó el pasado mes de marzo, durante una cumbre celebrada en la sede de la ONU, en Nueva York, donar 5.300 millones de dólares durante los próximos dos años para la reconstrucción, cuyo coste se calcula en unos 10.000 millones de dólares en un plazo superior a los tres años.
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=205596
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