Abrimos este espacio en 2007 cuando en Haití se hablaba también español debido a la presencia de los soldados latinos de la MINUSTAH. Una ventanilla de expresión hispánica para verse mejor . Después del 2010, el mundo hispano se ha acercado bastante a Haití. Sirvio para darse cuenta del distanciamiento de sus vecinos de culturas hispanas casi todas. Esta sigue abierta para recibir todos aquellos que quieran entender y ayudar a esta nación patrimonio de la humanidad.
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miércoles, 19 de diciembre de 2012
Dice presidente de Chile visitará Haití
El embajador de Chile en Haití, Raúl Fernández Daza, presentó sus cartas credenciales al presidente Michel Martelly, y anunció la próxima visita al país caribeño del Presidente Sebastián Piñera.
Según informó la Presidencia haitiana en un comunicado, Fernández Daza indicó que Piñera visitará Haití, aunque en una fecha aún por determinar.
Piñera encabezará una delegación de hombres de negocios y durante el viaje podría tener lugar la firma de un acuerdo de protección recíproca de inversiones, agregó el diplomático.
Durante la ceremonia de entrega de cartas credenciales, el presidente Martelly subrayó las oportunidades de negocios que ofrece Haití en el ámbito de las infraestructuras, la energía, turismo y pesca.
Martelly visitó Chile en agosto del año pasado, donde se reunió con Piñera y conoció la experiencia en reconstrucción nacional.
El jefe de Estado haitiano viajó en aquel momento a Rancagua, donde tomó nota de la experiencia chilena, al recorrer varios proyectos de viviendas para damnificados del terremoto que azotó Chile.
El gobernante agradeció además a Chile la ayuda a su país tras los estragos del terremoto de Haití, que ocasionó más de 300.000 muertos, y se mostró interesado por la colaboración chilena en educación y seguridad.
Fuente: cooperativa.cl
http://www.almomento.net/articulo/126144/Dice-presidente-de-Chile-visitara-Haiti
jueves, 22 de diciembre de 2011
Minustah celebra Navidad con niños haitianos
La misión extranjera en Haití -de la que forman parte soldados chilenos- entregó obra de mejoramiento en una escuela pública. Los pequeños haitianos también recibieron regalos de la Fuerza Aérea chilena, de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP) y de la Embajada de México en Haití. Miércoles 21 de diciembre de 2011
En el marco de las celebraciones de Navidad, más de 650 niños y adolescentes haitianos de una escuela pública de Puerto Príncipe, fueron beneficiados con una obra de mejoramiento urbano ejecutada por la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah).
El Jefe de la Minustah y Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas en Haití, el chileno Mariano Fernández, encabezó la celebración navideña inaugurando la obra de pavimentación del patio de la Escuela San Carlos Borromeo, elaborada por el contingente japonés de la misión internacional, de la que también forman parte uniformados chilenos.
REGALOS Y DONACIONES
A la ceremonia asistieron representantes diplomáticos, de la Fuerza Aérea de Chile, voluntarios de América Solidaria, así como religiosos, entre ellos el Arzobispo de Haití, Monseñor Guire Poulard.
También se repartieron regalos a todos los alumnos y se hizo entrega de las donaciones recibidas para esta ocasión, entre las que cabe destacar las otorgadas por la Fuerza Aérea chilena y la Embajada de México en Haití, además de camisetas y pelotas donadas por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP).
http://www.lanacion.cl/minustah-celebra-navidad-con-ninos-haitianos/noticias/2011-12-21/135313.html
En el marco de las celebraciones de Navidad, más de 650 niños y adolescentes haitianos de una escuela pública de Puerto Príncipe, fueron beneficiados con una obra de mejoramiento urbano ejecutada por la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah).
El Jefe de la Minustah y Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas en Haití, el chileno Mariano Fernández, encabezó la celebración navideña inaugurando la obra de pavimentación del patio de la Escuela San Carlos Borromeo, elaborada por el contingente japonés de la misión internacional, de la que también forman parte uniformados chilenos.
REGALOS Y DONACIONES
A la ceremonia asistieron representantes diplomáticos, de la Fuerza Aérea de Chile, voluntarios de América Solidaria, así como religiosos, entre ellos el Arzobispo de Haití, Monseñor Guire Poulard.
También se repartieron regalos a todos los alumnos y se hizo entrega de las donaciones recibidas para esta ocasión, entre las que cabe destacar las otorgadas por la Fuerza Aérea chilena y la Embajada de México en Haití, además de camisetas y pelotas donadas por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP).
http://www.lanacion.cl/minustah-celebra-navidad-con-ninos-haitianos/noticias/2011-12-21/135313.html
lunes, 14 de febrero de 2011
Así vive la "petit Haití" de Santiago
Terremoto, cólera y falta de trabajo son los motivos que empujaron a los haitianos a arrancar de su país y asentarse en Santiago. Aquí encontraron tranquilidad y empleo. La mayoría se concentra en Quilicura: ahí, uno abrió un local; otro, enseña inglés y unos cuantos más participan de las misas evangélicas. por Por Benjamín Blanco Abarca
Youry Fillien levanta con fuerza la cortina metálica de La Belle Etoile. Hace 10 meses que abrió ese local de comida rápida en Quilicura, donde ofrece completos y churrascos, pero también plátanos fritos y arroz con frijoles, platos típicos de Haití. De hecho, además de restaurante, La Belle Etoile es uno de los centros de reunión más importantes para los haitianos repartidos en esa comuna del sector norte de Santiago. "Muchos taxistas que trabajan en el aeropuerto, al ver que llega gente de mi país, los traen para acá, porque les prestamos ayuda, asesoría y un lugar donde dormir ", comenta Fillien, en un perfecto español, mientras tres compatriotas llegan al local arrastrando grandes maletas y sin ganas de decir muchas palabras.
Este hombre de 34 años es uno de los cerca de mil haitianos que la Fundación Instituto Católica Chileno de Migración (Incami) calcula que vive en Santiago. Llegó porque tener una vida tranquila en su país, era imposible. En 2004, la inestabilidad política recrudeció tras el fin del gobierno del ex Presidente Jean-Bertrand Aristide, lo que obligó a la ONU a crear la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah). Chile aportó entonces 333 efectivos y fue la primera vez que los haitianos tuvieron un contacto directo con chilenos. Ahora, el vínculo Chile-Haití vuelve a tocarse, luego de que hace más de un mes el canciller Alfredo Moreno abrió el debate sobre la posibilidad de reducir el contingente militar en el país caribeño.
Fillien llegó a Santiago a mediados de 2007. Ya sabía castellano y allá estudiaba contabilidad en la Universidad de Puerto Príncipe, pero recuerda que no pudo llegar a clases durante varios días. Las calles habían sido tomadas por pandillas. En ese momento pensó en dejar a su familia y emigrar. "Fui a la embajada de Francia, pero ahí me enteré de que habían suspendido mi visa. Tuve que buscar otro destino y una amiga me contó de una prima en Chile. La llamé y me dijo: 'Acá se vive tranquilo. No tengo plata, pero se vive tranquilo'. Ese mismo día compré el pasaje y me vine", cuenta.
Al llegar a Santiago trabajó en una distribuidora de carne y haciendo el aseo en oficinas. Con esa plata, más algunos ahorros que tenía en Haití, abrió el local. "Chile no es tan avanzado como Francia, pero Santiago es una ciudad ordenada, donde hay servicios, como agua caliente y luz".
No todos han tenido la suerte de Fillien. La mayoría trabaja en barracas de fierro o empresas de ensamblaje, donde no ganan más de $ 180 mil al mes, sólo un poco más de lo que puede costar el arriendo de una casa en Quilicura ($ 70 mil mensuales). Esto obliga a muchos a compartir techo y a vivir hacinados. De todas formas es más de lo que ganarían en su país: en Haití, el sueldo mínimo es de US $ 2 diarios. Si se les pregunta, la mayoría dice que no quiere volver, pero más que por un asunto de dinero, porque aquí están tranquilos. Eso no les impide soñar: algunos piensan con viajar a Estados Unidos.
Decir que Haití es el país más pobre del hemisferio occidental no explica del todo el aumento de inmigración. El terremoto de enero de 2010 gatilló también una salida masiva, luego de dejar más de 230 mil muertos y severos daños en la ya precaria infraestructura. Luego, vino el cólera y a fines del año pasado, unos pocos lograron irse a Francia o Estados Unidos. Otros encontraron su destino acá.
La Incami estima en 750 los haitianos que viven en Quilicura y en 250 los que se reparten en Estación Central e Independencia. En 2006 no superaban la veintena. Sin embargo, Fillien, quien junto a la Municipalidad de Quilicura creó la Asociación Educativa Sociocultural Flambeau (antorcha), donde se les enseña español a los haitianos y algunos de éstos enseñan inglés a los vecinos de la comuna, cree que los inmigrantes ya superaron los cuatro mil.
La razón de esto la explica Fanny Caire, encargada de asuntos haitianos de Incami. "En el sector hay muchas empresas de ensamblaje en cadena. Ahí no es necesario hablar el idioma para poder realizarlo. Muchos llegan con visa de turista, pero se quedan gracias a la visa sujeta a contrato de trabajo".
Según el edil Juan Carrasco, los haitianos han tenido una gran integración en la comuna. "Son tranquilos. De poca fiesta y mucho deporte. Además, participan en algunas iglesias evangélicas del sector y son buenos vecinos. Incluso, se involucran en las actividades comunales", explica Carrasco. No es que se hayan convertido a otra religión: sucede que el 25% de los haitianos profesa esta religión.
Gran parte de ellos tiene un alto nivel de educación y han pasado por la universidad. Fillien dice que el boom de la llegada de sus compatriotas comenzó en 2006 por unos 20 estudiantes que arribaron a Chile. "Estaban en una universidad de República Dominicana, pero luego de un impasse diplomático, ese país les canceló la visa. Entonces buscaron entidades que tuvieran convenio con las de República Dominicana y se vinieron a Chile", cuenta.
Es por eso que mucho de los llegados domina algo de español e inglés. Sin embargo, aquí ejercen labores secundarias. "Durante un tiempo, intentamos que algunas haitianas trabajaran en el servicio domestico, pero no resultó. La historia ligada a la esclavitud de Haití les impedía emocionalmente recibir órdenes directas. Prefieren trabajar ocho horas paradas en una fábrica", cuenta Fanny Caire.
No todos aceptan hablar sobre su situación como Fillien. Frankz tiene 24 años y aunque nunca deja de mirar a los ojos, evita revelar su apellido. Vive junto a otros seis haitianos en una pequeña morada de tres habitaciones en Quilicura, desde donde sobresale una antena de televisión satelital. De sus compañeros, es el único que habla castellano y hasta mediados de 2009, trabajaba como guardia de un banco en Cap-Haïtien. Cuando lo despidieron, optó por emigrar. "Acá trabajo en una barraca de fierro. Me vine a Chile, porque tenía un primo que vivía acá", explica, protegido por el portón de la casa y franqueado por tres de sus compañeros.
Frankz reconoce que sigue la actualidad de su país. Con la antena de su casa puede sintonizar una radio haitiana. Fue así como el 16 de enero se enteró de que el ex dictador Jean-Claude Duvalier, quien gobernó el país entre 1971 y 1986, había regresado a Puerto Príncipe después de 25 años de exilio y había desatado una ola de expectación entre sus adherentes. "Creo que él es una posibilidad de mejorar la situación. Con él habría más trabajo", comenta.
¿Discriminación? "Poco, no mucha. La gente es buena con nosotros. Lo que no me gustó fue que para el mundial fui a comprar la camiseta de Jean Beausejour al centro y no estaba. Se podía comprar la de todos los jugadores, menos ésa", lamenta Fillien.
http://diario.latercera.com/2011/02/13/01/contenido/santiago/32-59221-9-asi-vive-la-petit-haiti-de-santiago.shtml
Youry Fillien levanta con fuerza la cortina metálica de La Belle Etoile. Hace 10 meses que abrió ese local de comida rápida en Quilicura, donde ofrece completos y churrascos, pero también plátanos fritos y arroz con frijoles, platos típicos de Haití. De hecho, además de restaurante, La Belle Etoile es uno de los centros de reunión más importantes para los haitianos repartidos en esa comuna del sector norte de Santiago. "Muchos taxistas que trabajan en el aeropuerto, al ver que llega gente de mi país, los traen para acá, porque les prestamos ayuda, asesoría y un lugar donde dormir ", comenta Fillien, en un perfecto español, mientras tres compatriotas llegan al local arrastrando grandes maletas y sin ganas de decir muchas palabras.
Este hombre de 34 años es uno de los cerca de mil haitianos que la Fundación Instituto Católica Chileno de Migración (Incami) calcula que vive en Santiago. Llegó porque tener una vida tranquila en su país, era imposible. En 2004, la inestabilidad política recrudeció tras el fin del gobierno del ex Presidente Jean-Bertrand Aristide, lo que obligó a la ONU a crear la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah). Chile aportó entonces 333 efectivos y fue la primera vez que los haitianos tuvieron un contacto directo con chilenos. Ahora, el vínculo Chile-Haití vuelve a tocarse, luego de que hace más de un mes el canciller Alfredo Moreno abrió el debate sobre la posibilidad de reducir el contingente militar en el país caribeño.
Fillien llegó a Santiago a mediados de 2007. Ya sabía castellano y allá estudiaba contabilidad en la Universidad de Puerto Príncipe, pero recuerda que no pudo llegar a clases durante varios días. Las calles habían sido tomadas por pandillas. En ese momento pensó en dejar a su familia y emigrar. "Fui a la embajada de Francia, pero ahí me enteré de que habían suspendido mi visa. Tuve que buscar otro destino y una amiga me contó de una prima en Chile. La llamé y me dijo: 'Acá se vive tranquilo. No tengo plata, pero se vive tranquilo'. Ese mismo día compré el pasaje y me vine", cuenta.
Al llegar a Santiago trabajó en una distribuidora de carne y haciendo el aseo en oficinas. Con esa plata, más algunos ahorros que tenía en Haití, abrió el local. "Chile no es tan avanzado como Francia, pero Santiago es una ciudad ordenada, donde hay servicios, como agua caliente y luz".
No todos han tenido la suerte de Fillien. La mayoría trabaja en barracas de fierro o empresas de ensamblaje, donde no ganan más de $ 180 mil al mes, sólo un poco más de lo que puede costar el arriendo de una casa en Quilicura ($ 70 mil mensuales). Esto obliga a muchos a compartir techo y a vivir hacinados. De todas formas es más de lo que ganarían en su país: en Haití, el sueldo mínimo es de US $ 2 diarios. Si se les pregunta, la mayoría dice que no quiere volver, pero más que por un asunto de dinero, porque aquí están tranquilos. Eso no les impide soñar: algunos piensan con viajar a Estados Unidos.
Decir que Haití es el país más pobre del hemisferio occidental no explica del todo el aumento de inmigración. El terremoto de enero de 2010 gatilló también una salida masiva, luego de dejar más de 230 mil muertos y severos daños en la ya precaria infraestructura. Luego, vino el cólera y a fines del año pasado, unos pocos lograron irse a Francia o Estados Unidos. Otros encontraron su destino acá.
La Incami estima en 750 los haitianos que viven en Quilicura y en 250 los que se reparten en Estación Central e Independencia. En 2006 no superaban la veintena. Sin embargo, Fillien, quien junto a la Municipalidad de Quilicura creó la Asociación Educativa Sociocultural Flambeau (antorcha), donde se les enseña español a los haitianos y algunos de éstos enseñan inglés a los vecinos de la comuna, cree que los inmigrantes ya superaron los cuatro mil.
La razón de esto la explica Fanny Caire, encargada de asuntos haitianos de Incami. "En el sector hay muchas empresas de ensamblaje en cadena. Ahí no es necesario hablar el idioma para poder realizarlo. Muchos llegan con visa de turista, pero se quedan gracias a la visa sujeta a contrato de trabajo".
Según el edil Juan Carrasco, los haitianos han tenido una gran integración en la comuna. "Son tranquilos. De poca fiesta y mucho deporte. Además, participan en algunas iglesias evangélicas del sector y son buenos vecinos. Incluso, se involucran en las actividades comunales", explica Carrasco. No es que se hayan convertido a otra religión: sucede que el 25% de los haitianos profesa esta religión.
Gran parte de ellos tiene un alto nivel de educación y han pasado por la universidad. Fillien dice que el boom de la llegada de sus compatriotas comenzó en 2006 por unos 20 estudiantes que arribaron a Chile. "Estaban en una universidad de República Dominicana, pero luego de un impasse diplomático, ese país les canceló la visa. Entonces buscaron entidades que tuvieran convenio con las de República Dominicana y se vinieron a Chile", cuenta.
Es por eso que mucho de los llegados domina algo de español e inglés. Sin embargo, aquí ejercen labores secundarias. "Durante un tiempo, intentamos que algunas haitianas trabajaran en el servicio domestico, pero no resultó. La historia ligada a la esclavitud de Haití les impedía emocionalmente recibir órdenes directas. Prefieren trabajar ocho horas paradas en una fábrica", cuenta Fanny Caire.
No todos aceptan hablar sobre su situación como Fillien. Frankz tiene 24 años y aunque nunca deja de mirar a los ojos, evita revelar su apellido. Vive junto a otros seis haitianos en una pequeña morada de tres habitaciones en Quilicura, desde donde sobresale una antena de televisión satelital. De sus compañeros, es el único que habla castellano y hasta mediados de 2009, trabajaba como guardia de un banco en Cap-Haïtien. Cuando lo despidieron, optó por emigrar. "Acá trabajo en una barraca de fierro. Me vine a Chile, porque tenía un primo que vivía acá", explica, protegido por el portón de la casa y franqueado por tres de sus compañeros.
Frankz reconoce que sigue la actualidad de su país. Con la antena de su casa puede sintonizar una radio haitiana. Fue así como el 16 de enero se enteró de que el ex dictador Jean-Claude Duvalier, quien gobernó el país entre 1971 y 1986, había regresado a Puerto Príncipe después de 25 años de exilio y había desatado una ola de expectación entre sus adherentes. "Creo que él es una posibilidad de mejorar la situación. Con él habría más trabajo", comenta.
¿Discriminación? "Poco, no mucha. La gente es buena con nosotros. Lo que no me gustó fue que para el mundial fui a comprar la camiseta de Jean Beausejour al centro y no estaba. Se podía comprar la de todos los jugadores, menos ésa", lamenta Fillien.
http://diario.latercera.com/2011/02/13/01/contenido/santiago/32-59221-9-asi-vive-la-petit-haiti-de-santiago.shtml
miércoles, 28 de abril de 2010
Terremoto en Chile lleva a suspender varios proyectos en Haití
Santiago de Chile, 27 abr (EFE).- El terremoto ocurrido en Chile a finales de febrero llevó a suspender varios proyectos que este país iba a desarrollar en Haití tras el sismo del pasado 12 de enero, dijo hoy a Efe el delegado presidencial chileno para esa nación centroamericana, Juan Gabriel Valdés. "Es evidente que el terremoto de Chile y las necesidades propias de nuestro país han impedido que muchos de los programas que habíamos pensado en el pasado se puedan llevar a cabo hoy en día", declaró el también ex canciller chileno, tras un encuentro con corresponsales extranjeros. Actualmente, Chile desarrolla en Haití un programa sobre formación para la atención de niños en campamentos y sobre jardines infantiles, y otro sobre capacitación agrícola a sectores que emigraron de la capital al campo tras el terremoto.
"Otros proyectos, como construcciones de casas, apoyo en estructuras antisísmicas, evaluación de suelos y procesos de reconstrucción, han quedado en suspenso por cuanto no estamos en condiciones de dar ese apoyo", señaló el diplomático chileno.
"Espero tener una conversación con las autoridades chilenas sobre cómo continuar este proceso", añadió Valdés, quien del 2004 al 2006 encabezó la Misión de Naciones Unidas en Haití (Minustah) y en enero fue designado delegado presidencial para ese país por la ex presidenta Michelle Bachelet.
El terremoto que el 27 de febrero sacudió al centro y sur del país y la asunción del nuevo Gobierno del derechista Sebastián Piñera han dejado también en suspenso las funciones de Valdés, que además ejerce como director ejecutivo de la Fundación Imagen de Chile.
El ex canciller explicó que se mantiene en su condición de delegado presidencial para Haití, colabora con la Cancillería en asuntos referidos a ese país y se ha pronunciado sobre esos temas en organismos internacionales después de la asunción del actual gobierno.
"Sigo en esa condición, pero es algo a revisar, por cuanto la colaboración que podemos prestar en el contexto actual es limitada. Por tanto, quiero discutir cuáles son las tareas que se van a desarrollar más adelante", precisó.
El terremoto de 7 grados Richter que el 12 de enero devastó Haití causó casi 300.000 muertes, mientras que un mes y medio después, el 27 de febrero, otro fuerte temblor de 8,8 grados sacudió Chile y dejó medio millar de víctimas mortales. EFE
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=196841
"Otros proyectos, como construcciones de casas, apoyo en estructuras antisísmicas, evaluación de suelos y procesos de reconstrucción, han quedado en suspenso por cuanto no estamos en condiciones de dar ese apoyo", señaló el diplomático chileno.
"Espero tener una conversación con las autoridades chilenas sobre cómo continuar este proceso", añadió Valdés, quien del 2004 al 2006 encabezó la Misión de Naciones Unidas en Haití (Minustah) y en enero fue designado delegado presidencial para ese país por la ex presidenta Michelle Bachelet.
El terremoto que el 27 de febrero sacudió al centro y sur del país y la asunción del nuevo Gobierno del derechista Sebastián Piñera han dejado también en suspenso las funciones de Valdés, que además ejerce como director ejecutivo de la Fundación Imagen de Chile.
El ex canciller explicó que se mantiene en su condición de delegado presidencial para Haití, colabora con la Cancillería en asuntos referidos a ese país y se ha pronunciado sobre esos temas en organismos internacionales después de la asunción del actual gobierno.
"Sigo en esa condición, pero es algo a revisar, por cuanto la colaboración que podemos prestar en el contexto actual es limitada. Por tanto, quiero discutir cuáles son las tareas que se van a desarrollar más adelante", precisó.
El terremoto de 7 grados Richter que el 12 de enero devastó Haití causó casi 300.000 muertes, mientras que un mes y medio después, el 27 de febrero, otro fuerte temblor de 8,8 grados sacudió Chile y dejó medio millar de víctimas mortales. EFE
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=196841
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