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lunes, 9 de mayo de 2011

A seis meses de la epidemia de cólera

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER, enviado especial
El doctor Lorenzo Somarriba,
jefe de la Misión Médica cubana en Haití.
Hay un proverbio local muy popular en Haití: Deyé mon, gin mon (más allá de las montañas hay más montañas). "Siempre tendremos un escollo que superar", decía Thiogene Duckenson, un haitiano de mucha chispa, al comentar las calamidades sufridas en los últimos años por su patria, puesta a prueba una y otra vez por huracanes, inundaciones, un devastador terremoto y una implacable epidemia de cólera, que empieza a dar señales de retroceso tras dura batalla sanitaria.
A seis meses de la lucha contra la peligrosa epidemia, Granma conversa con el doctor Lorenzo Somarriba López, jefe de la Misión Médica cubana aquí, para develar los "secretos" que permitieron al personal sanitario de nuestro país, salvar hasta el sábado 7 de mayo la vida de más 73 800 infectados por el vibrión colérico, y no reportar muertes en sus unidades por tal motivo durante los últimos 109 días consecutivos.
"Muchos se han preguntado dónde están los ‘secretos’ de la eficiencia de nuestra Brigada Médica (con una tasa de letalidad de 0,37 %)¼ El primero es que los profesionales de la salud están aquí desde diciembre de 1998, tras el paso del huracán George, con el Programa Integral de Salud.
"Cuando se desata la epidemia, nuestros colaboradores sanitarios estaban ubicados en 78 de las 140 comunas (municipios) haitianas.
Además está la creación de un sistema de vigilancia epidemiológico, que Cuba comenzó a montar después del terremoto, y que cuenta en la actualidad con 28 sitios-centinelas.
Aquí estuvo la capacidad de Fidel de adelantarse a los acontecimientos, alertarnos de que detrás de la gran catástrofe podía ocurrir una epidemia, apunta.
Tras significar que la Brigada Médica cubana tiene bajo su cargo 69 unidades de salud, por el Proyecto Cuba-Venezuela, puntualiza que se hizo un alerta a nuestras posiciones. Es entonces cuando surgen las Unidades de Tratamiento de Cólera (UTC), y posteriormente los centros de tratamiento de cólera, con el establecimiento de áreas de aislamiento en el caso de las primeras, y la creación de facilidades temporales en tiendas de campaña para cuidar exclusivamente a los contagiados, en los segundos, al agravarse la epidemia tras el paso del ciclón Tomás.
Desempeñó un papel decisivo la previa y rápida capacitación de nuestro personal en el diagnóstico clínico y manejo terapéutico de la enfermedad, al decidirse trasladar urgentemente a los brigadistas cubanos situados en los cinco departamentos de la península haitiana, más al nordeste, hacia las unidades de Centro y Artibonite, los más castigados por el vibrión.
Después regresaron a sus departamentos de origen, pero ya preparados en cómo montar un centro de tratamiento o una UTC, asevera el doctor Somarriba López, quien puntualiza que solo una persona en la Brigada tenía experiencia práctica con el cólera.
Menciona, entre otras novedades aplicadas, la proyección preventiva y de educación para la salud hacia la comunidad —escuelas, iglesias, marché (mercados informales), y el uso de la radio local—, en las regiones más recónditas, "donde explicábamos qué cosa es el cólera, cómo se contraía y cómo acceder a los servicios de salud, pues muchos nunca habían oído hablar de ese mal y pensaban que era un castigo divino".
Destaca el suministro estable de medicamentos, la calidad de los servicios prestados las 24 horas del día, el protocolo cubano para el manejo de la enfermedad, que incluye antibióticos y entrega de tratamiento profiláctico para contactos, mientras la estadía hospitalaria se limita a las horas o días necesarios. "Más del 90 % de nuestros pacientes se recuperaban en las primeras 24 horas", destacó.
Asegura que contribuyó a este empeño el trabajo conjunto con organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud, la UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.
Sin embargo, el doctor Somarriba López señala la creación de los 50 grupos de pesquisa activa Subcomuna adentro, integrado por el refuerzo de 510 miembros del Contingente Internacional Henry Reeve, como la herramienta que más aportó en esta lucha contra la epidemia.
Estos grupos han visitado ya a más de dos millones de personas y han atendido más de 5 000 casos de cólera en el terreno, subraya.
También explica que Cuba no ha retirado su Brigada Médica de Haití, sino que ha comenzado la reducción de su personal en la medida de la disminución de la epidemia, aunque el riesgo sigue latente, mientras permanezca sin solución el problema de los residuales en el país y la falta de acceso al agua potable.
http://granma.co.cu/2011/05/09/cubamundo/artic01.html