ADSENSE

HCYN SEARCH

Google

EL PRECIO DEL AZUCAR ...

...HAITI YA TIENE UN PRIMER MINISTRO...LA NOMINACION DE LAURENT LAMOTHE COMO PRIMER MINISTRO HA SIDO 3 VOTOS EN CONTRA Y 2 ABSTENCIONES...LAURENT LAMOTHE DEBREA CONSTITUIR SU GOBIERNO Y PRESENTAR SU POLITICA GENERAL DELANTE DEL PARLAMENTO PROXIMAMENTE...

LIVING WITH ONE DOLLAR A DAY

miércoles, 29 de agosto de 2012

Haitianos se desempeñan como obreros en Brasil

Este año, decenas de haitianos recorrieron 4,10 mil km desde Brasiléia, Acre, hasta Encantado, en Rio Grande do Sul, donde fueron reclutados para trabajar. Pero esta es sólo una de las rutas atravesadas por los caribeños, que se dispersan por las regiones Sur, Sudeste y Centro-Oeste del país. En el primer semestre, 2.311 haitianos entraron en el mercado de trabajo brasileño legalmente. El número de permisos de trabajo para los haitianos fue 424% mayor que en el mismo período de 2011, según el Ministerio del Trabajo (MTE). Todo indica que la experiencia ha sido positiva. En la empresa constructora Odebrecht, trabajan actualmente 133 haitianos en la construcción de las plantas hidroeléctricas de Teles Pires y Santo Antonio. En Encantado, ciudad a 148 km de Porto Alegre, una cooperativa de agricultores espera desde marzo a unos ochenta haitianos para trabajar en el sacrificio de cerdos y en la industrialización de productos alimenticios La llegada del contingente ha llevado a empresas en varios Estados hacia de Acre y Rondonia, principales puertos de entrada de haitianos, en un intento de reclutar trabajadores. La demanda fue tan grande que el Secretario de Estado de Justicia y Derechos Humanos (Sejudh) de Acre ha creado un registro de empresas a la espera de los inmigrantes. Según Nilson Mourão, responsable del mismo, 37 trabajadores en el país caribeño están «disponibles», pero su asignación y ubicación no es arbitraria. La Sejudh requiere que haya una presentación de las condiciones del trabajo ofrecido y una evaluación de la compatibilidad del perfil de los trabajadores con los puestos vacantes. Como contrapartida, el Gobierno brasileño facilitó la concesión de visas humanitarias a los haitianos, lo que les permitió tener un CPF [catastro de persona física] y una tarjeta de trabajo. "Nosotros solo recibimos a las empresas, Ellas tienen que venir aquí [al Acre], entrar en contacto directo con los inmigrantes y conversar sobre trabajo, salarios, condiciones de vivienda y responder a sus preguntas. También es responsabilidad de ellas organizar el envío de pasajes y llevar a los haitianos hasta el lugar de trabajo", explica Mourão. Según el Secretario, la Sejudh notifica al MTE sobre las contrataciones efectuadas y no es raro que los propios Estados busquen información sobre dichas contrataciones. "En julio que recibimos una delegación de parlamentarios de Rio Grande do Sul, quien llegó a identificar a las empresas del Estado que habían contratado haitianos para verificar, allá, si no hay explotación de los trabajadores", dice. La construcción civil es el destino de la mayoría de los haitianos que llegaron a Acre. En marzo de este año, la empresa minera ‘Urb Topo’ llegó al estado para reclutar a 28 haitianos para construir una galería para una fábrica de cemento en Cuiabá. El salario promedio en el trabajo fue R$ 750 equivalente al salario de cualquier brasileño que ejercen la misma función. En su mayor parte, los haitianos trabajan como ayudantes de albañilería. Por otra parte, los trabajadores no tendrán gastos de alojamiento y comida. El calor y la voluntad de trabajar en grandes centros urbanos hizo que sólo diez entre los 28 haitianos terminaran la obra en junio, cuenta Áureo César, gerente de recursos humanos de la empresa. Pero este abandono del trabajo parece ser la excepción. César dice que adaptación ha sido buena, pero la empresa no tuvo trabajo para absorber a los trabajadores después del finalizar la obra. "He recibido llamadas de empresas preguntando cómo eran ellos. Siempre dije que, en promedio, eran profesionales mucho más responsables que los brasileños. Si tuviera donde colocarlos, yo los contrataría ", afirma. Desde enero 222 haitianos fueron incorporados a las obras del grupo Odebrecht en el país. Sólo para las plantas de Teles Pires, Mato Grosso y Santo Antônio, en Rondônia, 142 fueron contratados, de los cuales nueve se retiraron, quedando hoy 133 en las obras. La empresa fue hasta Brasileia, Acre, donde se concentraron los haitianos bajo el cuidado de Sejudh, a hacer presentaciones sobre el trabajo que tenían que ofrecer y explicarles algunos inconvenientes de las obras. "Tenemos que explicar todos los detalles. Destacamos, por ejemplo, el hecho de Teles Pires es una obra bien aislada. La ciudad más cercana de la obra está a 140 km", dice Enio Silva, director de de personal y organización de la Odebrecht. La compañía ha adaptado un programa de capacitación que ya se utilizaba antes en otros planteles de construcción en el país para capacitar como albañiles y carpinteros a los haitianos que eran destinados a la construcción de plantas de energía. Hubo atención a la enseñanza del idioma, que al inicio representaba una dificultad para la adaptación. "En la formación en portugués, utilizamos todo lo que hace parte de su día a día e de su trabajo: signos, equipo de seguridad,herramientas de trabajo”, explica Silva. La adaptación al nuevo país, al empleo y a la lengua no fue impedimento para que los haitianos se destacasen. En tres meses, algunos comenzaron a ser promovidos. Desde enero, 23 de subieron de cargo – lo que representa 17% de los haitianos del grupo. El salario inicial en estas obras es de aproximadamente R$ 900, según Silva, pero el haitiano Jean Emile Despeignes, de 30 años, que ya había trabajado como un plomero en la República Dominicana antes de llegar a Brasil, recibe unos R$ 1,500 reais, de los que envía mensualmente $ R 1 mil, a su familia en Haití, donde están sus dos hijos. Despeignes cruzó la frontera de Perú con el Acre pagando US $ 200 a un Coyote. "¿Regresar? Pienso volver a visitar a mi familia, que esta allá, pero voy a permanecer aquí en Brasil para dar servicio. Trabajo para ayudar a mi familia", dice, todavía con una pequeña dificultad en su lenguaje. El camino de la mayoría de los haitianos que llegaron a Brasil por la región Norte comienza en la República Dominicana, el país que fronterizo con Haití. Los caribeños aterrizan en Lima, la capital peruana, de donde continua por tierra hasta Iñapari, localidad en la triple frontera entre Brasil, Bolivia y Perú. El paso a territorio brasileño es a menudo realizado con ayuda de coyotes, como el que condujo a Despeignes hasta el Acre. Mourão, Secretario de derechos humanos en el Estado, dice que esta ruta fue cerrada desde que el Gobierno brasileño dejó de conceder visados a los haitianos en la frontera. Según la orientación actual, el proceso debe realizarse en Puerto Príncipe, la capital del país. Sin embargo, dice, que más de 100 haitianos están sin asistencia, a la espera de la apertura de la frontera de Perú/Brasil, ya no tienen la autorización para entrar a Brasil. Mientras tanto, Sandra Lucca, supervisora de recursos humanos, de la industria de alimentos ubicada en Dahlia Encantados (RS), espera el llamado de Sejudh de Acre para reclutar a haitianos. Fue mediante el boca a boca que ella supo que las empresas de la región tuvieron éxito con esta experiencia. Su cooperativa, que tiene 1,600 empleados, encabeza la lista de espera de la Secretaría. "No tenemos disponibilidad de mano de obra en la región. Nuestra ciudad cuenta con alrededor de 22 mil habitantes, pero otras empresas grandes están cerca disputando la mano de obra disponible. Por eso, buscamos fuera del Estado”, expresó. Se ofrecen 80 lugares para trabajar en sacrificio y corte de cerdos de exportación. Una unidad distinta de la empresa ofrece trabajo en la industrialización de leche en polvo. "Para estos puestos, existe una exigencia de mayor calificación, porque se requiere el manejo de máquinas, pero tenemos disponibilidad a capacitar para capacitar a estas personas", dice Sandra. Aún así, ella está buscando profesionales desde marzo. En la misma situación se encuentra Edson Días, director de la ‘Vila Nova Constructora’, empresa de la región metropolitana de Curitiba. "Empresas de la región me pidieron la contratación de haitianos. Fui hasta Porto Velho, pero ellos ya habían sido contratados”. [Original en portugués, publicado en Valor Econômico. Traducción: ricazuga51@yahoo.com http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=70033